Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Presionan a importadores para liquidar stock y frenar la competencia externa

El secretario de Comercio exigió a empresarios que agoten los depósitos con artículos importados. Apunta a productos de bazar, textiles y juguetes

La creciente preocupación del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por mantener una balanza comercial favorable que asegure un dólar quieto en el año electoral lo llevó a tomar otra polémica medida. Según confirmaron diversos empresarios de trato cotidiano con el funcionario, Moreno le reclamó esta semana a varias compañías vinculadas a la importación de productos –como supermercados, mayoristas y textiles– que liquiden los stocks de mercadería proveniente del exterior para allanar el mercado a los productores locales.
Entre el martes y el miércoles, Moreno y sus colaboradores se comunicaron con empresas de distintos rubros para agitar esa idea. En esta ocasión, el titular de Comercio Interior no intenta limitar el ingreso de alimentos, algo que tiene relativamente controlado, sino que apunta a mercadería como vajilla, textiles, productos de bazar, juguetes, algunos electrodomésticos, artículos para mascotas e insumos para automóviles, de acuerdo con el listado que reconstruyeron diversas fuentes privadas consultadas por El Cronista.
Esos productos tienen orígenes diversos como Pakistán, la India y China –entre otros–, una nación con la cual las trabas al ingreso de productos impuestas por Moreno generaron cortocircuitos comerciales, que derivaron en el cierre de las compras de aceite de soja argentino durante varios meses de 2010.
“Moreno nos pidió que nos deshiciéramos de los productos importados que tenemos en el puerto, los que tenemos en los depósitos y hasta los que están en las góndolas, que habían sido autorizados”, explicó un supermercadista con pedido de reserva. “Que se bajen de la venta o se liquiden”, reprodujeron desde otro escritorio.
Si bien supermercadistas, mayoristas y textiles se encuentran entre los sectores más familiarizados con las tácticas, estrategias y modales de Moreno, no fueron ajenos esta vez a la sorpresa. El motivo: en una reunión que mantuvieron a principios de mes el funcionario les planteó en blanco sobre negro cuáles serían las condiciones para importar este año. “Se podía traer todo de Brasil siempre que no compitiera con la producción local y electrodomésticos que se terminen de ensamblar en el país”, recordó uno de los asistentes.

Preocupación en aumento

El reclamo para que liquiden sus stocks de mercadería importada es la última iniciativa de Moreno en su raid de intentos para proteger el saldo comercial argentino durante 2011.
La semana pasada, en tanto, se había puesto en contacto con grandes grupos importadores para reclamarles que disminuyeran taxativamente la compra de productos externos de cualquier latitud.
La mira de Comercio Interior está puesta en la evolución de la balanza comercial de este año. Sucede que lo ocurrido el año pasado lo obliga, de acuerdo a su mirada, a redoblar los esfuerzos.
En 2010 el Gobierno logró con los justo cumplir con su meta presupuestaria al alcanzar un saldo favorable de u$s 12.057 millones en el intercambio comercial. Sin embargo, acusó dos golpes: por un lado, registró una caída de un 28,6% con respecto al crítico 2009 (tan sólo en diciembre tuvo una sugestiva caída del 80%), cuando todavía se notaban en la economía internacional los efectos de la crisis financiera de 2008. Y si bien las exportaciones treparon un 28% de acuerdo con números oficiales, las importaciones registraron un boom que las elevó 46% –u$s 56.443 millones– por encima de los números del año anterior. Eso las colocó, junto al control de precios, al tope de la lista de las preocupaciones de Moreno para este año.