Presión tributaria y tasas impactan al alza en los costos de producción

A pesar de que en un año retroceden más de 13%, en los últimos meses se recortó la mejora por el costo del crédito, la carga fiscal y subas de combustible y energía eléctrica

"No hay almuerzos gratis", sintetiza con una mezcla de crudeza y realismo una ley no escrita muy usual entre economistas. Como no podía ser de otro modo, la volatilidad de casi todas las variables económicas a partir del salto del tipo de cambio a fines de abril pasado, tiene su correlato en la suba de los costos de producción.

El Índice de Costo Argentino de la Producción (ICAP), que elabora el Instituto de Economía de la Fundación UADE, registró en noviembre un incremento del 1,7% en relación a octubre en términos reales, esto es ajustado por el índice de precios mayoristas (IPIM) de Indec. Se quebró así la tendencia a la baja que se observaba en los últimos siete meses en forma consecutiva.

En el acumulado de 2018, no obstante, el costo de producción mostró una reducción de 13,6% en términos reales, "impulsado en gran parte por la disminución del costo salarial", precisa el informe de UADE. Según el relevamiento la baja real del costo de producción, generada a partir de la devaluación del peso durante 2018, permitió una mejora de la competitividad, clave para terminar el año con una caída interanual del déficit comercial del 54 por ciento.

 

Pese a ello, en noviembre seis de los doce componentes del ICAP registraron aumentos respecto de la medición de octubre. Así, la presión tributaria (0,9%), el costo salarial privado (2,9%), de la construcción (1,4), de los seguros (1,6%), la logística (6,3%) y los bienes de capital (0,7%) determinaron la suba del índice general.

Hay que recordar que si bien el undécimo mes del año el riesgo país tuvo un descenso de 0,5% en los últimos doce meses acumuló un salto del 77,1%, un comportamiento semejante al de las tasas de interés activas, indicativas del costo de financiamiento de las empresas. Mientras en noviembre las tasas tuvieron una contracción del 2,0%, siguiendo la política del Banco Central de reducción muy gradual de las tasas que paga por las Leliq (Letras de Liquidez), desde noviembre de 2017 las tasas de interés acumulan un incremento del 50,2 por ciento.

En la misma línea, el costo de los servicios y del combustible acompañaron el salto de la devaluación, con un incremento del 17,7% en la energía eléctrica el último año y del 13,2% en el costo del fuel oil.

 

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