GREMIOS ALERTAN QUE SIN CAMBIOS EN EL IMPUESTO IR N POR SUBAS DE HASTA EL 40%

Presión por Ganancias jaquea plan oficial para imponer tope de 30% en paritarias

El Gobierno pretende imponer esa pauta en la discusión de la UOM, que reclama suba de 32%, pero aún no cerró un entendimiento. Advertencia de Smata, bancarios y la UTA

La presión sindical por la rebaja de la carga del impuesto a las Ganancias sobre los salarios se convirtió, a diferencia de las negociaciones de los últimos años, en un elemento crucial de la presente ronda de paritarias, al punto de complicar los planes del Gobierno por intentar imponer un tope del 30% para los nuevos aumentos. Así, mientras toda la atención oficial se concentra en la apuesta de asegurar esa pauta salarial en la paritaria metalúrgica, de forma de marcar la cancha al resto de las discusiones, hasta desde los propios gremios afines advirtieron a la Casa Rosada que sin cambios en el tributo rechazarán cualquier recomendación de techos para los aumentos.


La primera señal de alerta para el Gobierno se encendió con las declaraciones del fin de semana del jefe de Smata, Ricardo Pignanelli. Ayer fue el turno del titular de la UTA, Roberto Fernández, quien anticipó que irá por un incremento salarial del 40% si no se resuelve el reclamo por Ganancias. "La próxima semana vamos a retomar las negociaciones y voy a pedir como mínimo un 40%", afirmó el sindicalista del transporte, uno de los actores clave del contundente paro general del martes 31 que llevó como principal bandera el planteo por la modificación del impuesto.


También el gremio que agrupa a los bancarios, que ya inició negociaciones por el convenio anual, exige a las entidades una compensación por el tributo, adicional a la suba salarial. Si ese esquema prospera, el aumento real en esa actividad treparía al 40%, muy por encima del parámetro que la administración kirchnerista pretende garantizar con el objetivo de contener expectativas.


Ante las advertencias gremiales, el propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada, buscó ayer tranquilizar los ánimos y remarcó que Ganancias "es un impuesto siempre susceptible de modificaciones". "Las escalas podrían ser, hay estudios, hay análisis, hay momentos", indicó Tomada. Esas declaraciones generaron optimismo en algunos gremios, donde se entusiasman con la posibilidad de un cambio en el impuesto en el corto plazo. "Creemos que alguna señal van a dar", confió un sindicalista cercano a la Casa Rosada.


En tanto, la paritaria testigo en los planes del Ejecutivo no registró ayer avances significativos. La conducción de la UOM, liderada por Antonio Caló, recibió por la tarde en la sede gremial a los representantes de las seis cámaras empresarias de la actividad (Adimra, Afac, Afarte, Camima, Caima y Fedehogar), a quienes reiteró su reclamo de un aumento del 32% en dos tramos: 20 % en abril y 12% desde julio. Ello garantizaría llevar el sueldo mínimo garantizado del sector de $ 6.400 a $ 8.500. Las empresas aún no realizaron un ofrecimiento formal, el que prevén presentar el jueves en un nuevo encuentro en el Ministerio de Trabajo.


Pero la discusión de fondo en la negociación metalúrgica se vincula con la presión oficial para que el aumento que se defina se ubique por debajo del 30%. En esa línea, las partes analizan repetir el esquema convenido en las paritarias de 2014, cuando se incorporó a la base de cálculo del incremento salarial una suma no remunerativa que los metalúrgicos cobraron durante el primer trimestre del año, situación que generó una doble lectura sobre el aumento: fue oficializado como una suba de 26,5%, cuando el incremento real alcanzó el 29,7%.

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