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Presión de holdouts chicos a Justicia de EE.UU. para que mantenga trabas al país

Reclamaron a la Corte de Apelaciones que no quite las sanciones a la Argentina hasta que ellos no negocien. Un bonista pidió quitar al mediador Pollack por "imparcial"

Presión de holdouts chicos a Justicia de EE.UU. para que mantenga trabas al país

Mientras la Cámara de Diputados se dispone a dar media sanción al proyecto de ley que permitirá pagar a los fondos buitre que acordaron con el país los juicios a su favor con una quita del 25%, una batería de acreedores minoristas amenaza con poner más piedras en los zapatos de la administración Mauricio Macri. Más de quinientos acreedores, entre fondos de inversión y bonistas individuales, pidieron ayer a la Corte de Apelaciones que no levante las sanciones contra el país hasta que todos ellos cobren sus reclamos.


Las apelaciones se sumaron a un reclamo que el viernes hizo el acreedor Mohammad Ladjevardian, un bonista que dice tener u$s 27 millones en bonos en default, al juez de primera instancia Thomas Griesa. El bonista adujo representar a tenedores de u$s 832 millones en títulos y pidió correr del caso al mediador Daniel Pollack por "falta de imparcialidad".

Los tenedores de títulos en default tenían plazo hasta ayer para presentar escritos. Los bonistas Armando Rubén Fazzolari y Julio Roberto Pérez y otros cientos de acreedores pidieron al tribunal de alzada revertir la decisión de Griesa de levantar los bloqueos contra el país si el Gobierno deroga las leyes Cerrojo y paga a los litigantes que firmaron acuerdos.

Este grupo de bonistas rebeldes afirmó que el levantamiento de las sanciones "dañaría inequitativa e irreparablemente los intereses legítimos de los bonistas individuales en negociar un acuerdo justo y razonable con Argentina".

Los acreedores enfatizaron que, "a diferencia de los fondos de inversión que compraron sus bonos post-default a 20 centavos por dólar, los bonistas individuales lo hicieron a 100 centavos por dólar y nunca estarán satisfechos con acuerdos con ‘recortes’".

Y remarcaron que, "mientras que la nueva administración Macri dice que está abierta a negociaciones y acuerdos con los reclamos de los bonistas, no ha habido negociaciones con los bonistas individuales". Por eso, continuaron, "quitar las sanciones agregará extrema presión" a ellos para que tomen la "oferta pública unilateral" de Argentina.

NML Capital y Aurelius, los principales acreedores, pidieron a la Corte mantener las sanciones para forzar a la Argentina a cumplir con el preacuerdo por u$s 4653 millones a su favor.

 

Los bonistas individuales y pequeños fondos de inversión que no firmaron acuerdos de cobro representan el 15% de los litigios por u$s 9000 millones que debe saldar el país para salir del default. Según la apelación que entregaron ayer, el grupo atesora u$s 686 millones en reclamos. Pero los números difieren. El acreedor Ladjevardian, en su reclamo, afirma que hay tenedores por u$s 832 millones en su situación. Según otros cálculos, hay dos grandes grupos de acreedores que no acordaron con el país y tienen, en conjunto, u$s 2000 millones.

En su escrito, Ladjevardian afirmó que "a pesar de que los litigantes y pequeños acreedores representan colectivamente casi u$s 1000 millones en reclamos contra Argentina, ellos han sido congelados a propósito en las discusiones para llegar a acuerdos entre Argentina y otros litigantes". Y sobre Pollack, consideró que "su apoyo público a la propuesta de acuerdo de Argentina (...) creó la apariencia de prejuicio y falta de imparcialidad".

En su última resolución, Griesa había calificado de exagerados los reclamos de los pequeños acreedores que dijeron sentirse discriminados en las negociaciones.

Argentina, que responderá el viernes, necesita que la Corte de Apelaciones levante las sanciones para poder pagar deuda reestructurada por u$s 3100 millones, cuyos vencimientos están bloqueados.