Precios Máximos: qué negocia el Gobierno a cambio de flexibilizar el programa a las empresas

Aseguran que habrá un desanclaje paulatino con subas moderadas en las góndolas. Pero la Rosada pone condiciones antes de tomar una decisión.

Con la impaciencia empresaria acechando, el Gobierno dio el brazo a torcer tras meses de resistir el embate y desde la próxima semana aceptará negociar con las compañías que producen alimentos y bebidas la eliminación gradual y paulatina del control de precios sobre estos bienes, que se instrumentó a fines de marzo con el Programa precios Máximos de Referencia, en coincidencia con el aislamiento social decretado para frenar la circulación del nuevo coronavirus Covid-19.

El próximo lunes, los empresarios de las diversas industrias comenzarán a desfilar por el ministerio de Desarrollo Productivo para negociar con la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, los términos y condiciones del desanclaje que rigió en forma obligatoria entre el 20 de marzo y el 31 de octubre, y que en la práctica supuso retrotraer los valores de cientos de productos de la canasta básica de alimentos, bebidas, higiene personal y limpieza al 6 de marzo en las bocas de expendio, donde muchos rubros tenían ya importes que no se movían desde noviembre o diciembre de 2019. 

La intención del Gobierno es ir "deslistando" los precios máximos "de una manera consensuada y administrada" y "en conversación con las empresas", lo cual es central para evitar una avalancha alcista que sume presión sobre la inflación de un sector cuyo movimiento en octubre habría superado el 4%, según consultoras privadas. 

En este conexto, el ministerio a cargo de Matías Kulfas ofreció un quid pro quo a las empresas. El Gobierno quitaría el pie de encima sobre los precios, con la condición de que las alimenticias incorporen productos al programa Precios Cuidados, cuya renovación debe instrumentarse el próximo 7 de enero. No será un día más, ya que el programa cumplirá un año desde que fue relanzado bajo el gobierno de Alberto Fernández, habiendo incorporado primeras marcas que se habían retirado en la gestión anterior.  

En rigor de verdad, las negociaciones por comenzar la próxima semana son posteriores a subas unilaterales en el orden del 15% que viene ocurriendo desde hace semanas, según denuncian supermercadistas y almacenes. La situación progresó a un punto que, por lo bajo, las cámaras empresarias comenzaron a advertir el riesgo de desabastecimiento.

 

Promesa de suba moderada

La condición para finiquitar Precios Máximos también está atada a las fechas de instrumentación de las subas, y ante todo, los porcentajes de actualización. El sector sostiene que el tipo de cambio oficial aumentó 32% (en línea con la inflación), en tanto las materias primas subieron entre 25 y 42%. Suman a esa cuenta los incrementos salariales pactados en paritarias, en el orden del 28%, y el "costo Covid" y de la nueva logística, que varía del 14 al 30% según los protocolos de prevención y transporte que rigen en cada provincia.

El presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Daniel Funes de Rioja, aseguró que las compañías del sector no piensan en instrumentar fuertes subas de precios en lo inmediato en un contexto de producción a medioa máquina y demanda deprimida. "No va a haber saltos gigantescos, porque entendemos cómo está la población", aseguró el dirigente. 

Funes de Rioja reiteró que no están de acuerdo con la política de Precios Máximos, que toleraron inicialmente suponiendo que la emergencia duraría de 30 a 40 días. Pero ahora "hemos pedido con urgencia el fin del congelamiento porque, si no, hay desfasaje y problemas de las empresas para operar", explicó al aire de Radio Con Vos.

"Tenemos apremio porque nos han subido los costos de forma dramática. De todos modos, esto va a tener un mecanismo paulatino de adecuación", insistió Funes de Rioja.

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