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Por temor a paro, Gobierno llamó a docentes para firmar suba de 40%

Sin avances en las negociaciones en las provincias y frente a la amenaza de que no comiencen las clases, Bullrich convocó a gremios para cerrar hoy el nuevo piso salarial

Por temor a paro, Gobierno llamó a docentes para firmar suba de 40%

El frente sindical ha comenzado a complicarse más de la cuenta para los planes de la administración de Mauricio Macri. Por eso ayer, después de interminables idas y vueltas y la amenaza concreta de un paro que postergaría el inicio de las clases el próximo lunes, el Gobierno resolvió convocar a los gremios docentes nacionales para firmar este mediodía el acta-acuerdo que establece un incremento escalonado del 40% sobre el piso salarial de la actividad. La decisión marcó un nueva contramarcha oficial luego que en los últimos días importantes funcionarios del Ejecutivo habían condicionado la firma del entendimiento al avance de las paritarias docentes en las provincias, las que continúan estancadas y al borde de un desenlace de conflicto.


Hasta ayer solo San Luis tenía resuelta sus paritarias con maestros y estatales, que recibirán un aumento de 40% en tres tramos, mientras el resto de los distritos aguarda ahora la oficialización del acuerdo entre el ministro de Educación, Esteban Bulrrich, y los cinco gremios nacionales (Ctera, UDA, Sadop, Amet y CEA), prevista para hoy al mediodía en la sede del Ministerio de Trabajo, para intentar destrabar el diálogo con los maestros y garantizar el normal comienzo de las clases el lunes. "Esperamos que no se vengan con ninguna sorpresa porque iremos al conflicto", advirtieron desde uno de los gremios respecto a la convocatoria de Bullrich. Desde el Gobierno ratificaron la intención de firmar la oferta convenida la semana pasada que garantiza un piso salarial de $ 8500 para el cargo testigo (28,7% retroactivo a febrero y 40% desde julio), pero evitar argumentar los motivos del cambio de postura oficial.


En el mundo gremial atribuyeron la marcha atrás del Ejecutivo a la necesidad de frenar una medida de fuerza que ponga en riesgo el comienzo del ciclo lectivo y a la par descomprimir la creciente tensión instalada en la relación de la Casa Rosada con el sindicalismo, que tuvo como detonador los recientes cambios en Ganancias, considerados insuficientes por toda la dirigencia gremial.


En ese sentido, la escalada en las críticas públicas de Hugo Moyano, a quien cerca de Macri interpretaban como su principal socio sindical, fueron un dato insoslayable para el Gobierno. El camionero reprochó ayer la decisión de Macri de "no cumplir su promesa de campaña" al postergar para el próximo año los cambios sobre las escalas de Ganancias y hasta llegó a compararlo con el ex presidente Carlos Menem por aquella recordada frase de que "si decía lo que iba a hacer, no me iba a votar nadie".


A la bronca moyanista se sumó la aceleración de los movimientos por la reunificación de la CGT, que tendrá mañana una primera puesta en escena con un encuentro conjunto entre el camionero y los jefes de la CGT oficial, Antonio Caló, y de la central Azul y Blanca, Luis Barrionuevo. La reunión servirá para unificar la posición de los legisladores de extracción gremial en el sentido de apurar el debate legislativo de una amplia modificación de Ganancias y a la par impulsar una iniciativa para eliminar la aplicación del impuesto al cheque en las transacciones que involucran a obras sociales sindicales y gremios.