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Por la inflación, el Gobierno pidió a los súper bajar los precios de los alimentos

Lo hizo de manera indirecta, al plantear que detrás de las ofertas se esconde el valor real. Coincidieron en trabajar para "transparentar" los precios

El gabinete económico recibió a los supermercadistas

El gabinete económico recibió a los supermercadistas

Los supermercados advierten una caída en el consumo que no baja de 7% a 8%, pero los precios de los alimentos no ceden. Con esta preocupación es que el Gobierno convocó ayer a los referentes de las principales cadenas y cámaras que las nuclean, en un encuentro que consistió en analizar el contexto y en discutir de qué manera pueden transparentarse los precios, y en muchos casos bajar.

Participaron de la reunión, los ministros de Economía, Alfonso Prat-Gay; de Producción, Francisco Cabrera; y de Agroindustria, Ricardo Buryaile; el secretario de Comercio, Miguel Braun, y la subsecretaria de Alimentos y Bebidas, Mercedes Nimo. Por parte del sector privado, asistieron representantes de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU); la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y de las cadenas Jumbo, La Anónima, Carrefour, Wallmart y Josimar.

Diversas fuentes que participaron del encuentro aseguraron que los funcionarios hicieron hincapié en los altos precios de los alimentos y en la política de promociones que aplican las cadenas para tentar a los consumidores. Los supermercados aseguran que si no fuera por las ‘promos’, las ventas serían aún más bajas, ya que la gente consume lo que está en oferta. De hecho, desde el sector se le planteó al Gobierno que el 40% de la facturación se debe a productos con descuento.

"El objetivo es seguir trabajando en transparentar los precios y normalizar todos los eslabones de comercialización, desde el productor hasta el consumidor final", señaló el Gobierno mediante un comunicado, además de agregar que el plan es "trabajar de forma conjunta para que al consumidor le lleguen los mejores precios". Concretamente, fuentes oficiales añadieron que se les pidió que preparen una propuesta en este sentido.

Para la administración de Mauricio Macri, las cadenas deben competir por precio y no "engañar" al consumidor con las ofertas, que esconden el verdadero precio del producto. "Que bajen los precios en lugar de hacer promociones", admitió un funcionario. Por otra parte, estas políticas de las cadenas muchas veces dejan afuera a sectores de la economía no bancarizados o no fidelizados con esa empresa por medio de una tarjeta especial. Si bien algunos descuentos son generales y rigen con cualquier medio de pago (2x1 o 3x2), en otros casos están sujetos al uso de la tarjeta de determinado banco, días especiales, y a la tenencia de los plásticos propios de las cadenas.

"El consumidor es muy racional, sobre todo en períodos de contracción. Al pensar mucho su compra y tener el precio una preponderancia de compra, va a las ofertas; le gusta que le hagan el 40%. Además, la oferta en un contexto inflacionario tiene más peso", dijo un supermercadista.

Algunas de estas ofertas pueden visualizarse en la página web oficial www.preciosclaros.gov.ar, creada con información que las cadenas envían todos los días justamente para transparentar los precios. Pero eso, no alcanza para lograr una desaceleración de la inflación. Según el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, los alimentos subieron 3,2%.

"La intención es normalizar la cadena comercial y la formación de precios. Venimos de una época anterior de mucha distorsión del mercado, por lo que es una tarea que va a requerir del esfuerzo de todos", afirmó el director ejecutivo de ASU, Juan Vasco Martínez.

En la reunión también se habló de la situación de la industria láctea, que atraviesa un momento difícil, con el fin de analizar de qué manera puede ayudar la cadena comercializadora. Una de las alternativas es que acorten los plazos de pago, dijeron fuentes consultadas.

La problemática del aceite fue otro de los temas abordados y se concluyó que en los próximos días volverá el normal abastecimiento del producto, que desapareció de las góndolas la semana pasada, ante la versión de que aumentaría un 300%. Si bien estaba pactado con el Gobierno un tercer incremento en el precio del aceite de soja, girasol y sus mezclas, el último tramo (previsto para agosto) era de 30%. Pero ante información errónea que trascendió por parte del gremio aceitero, los consumidores corrieron desesperados a stockearse del producto, lo que provocó faltantes en muchas cadenas. Tras el acuerdo alcanzado entre las autoridades y las empresas aceiteras en torno al aumento (sólo subirán el mes próximo entre 4 y 6%), la situación tenderá a normalizarse en breve.