Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Por el allanamiento a De Vido se apura el quiebre en el kirchnerismo

Diputados habilitó el avance judicial sobre el ex ministro por 136 votos contra 49. Hubo ausencias llamativas, como la momentánea de ‘Wado’ de Pedro. Por SEBASTIÁN IÑURRIETA

Por el allanamiento a De Vido se apura el quiebre en el kirchnerismo

En su fallida defensa a su ahora colega Julio de Vido, para impedir el proyecto oficialista que habilita el allanamiento judicial (menos sorpresivo de la historia) al departamento del ex ministro de Planificación, la bancada del Frente para la Victoria-PJ apenas sumó 50 voluntades, frente a 136 que optaron por la afirmativa. Y una única abstención: la del involucrado, el ex superior en el organigrama estatal del detenido in fraganti José López.


El tablero marcó 49 votos contra el allanamiento pero el camporista y ex compañero de gabinete Eduardo "Wado" de Pedro justo estaba en el baño en el momento de la votación. En cambio, sí hubo 24 ausentes en el Congreso: 6 del Movimiento Evita que ayer anunciaron que formaban su propio espacio llevándose parte de ambos nombres (Peronismo para la Victoria), unos 9 que anticiparon el faltazo por las genéricas e inoxidables "cuestiones personales" (sin aclarar que una de ellas podría ser respaldar a De Vido), y otros 9 que simplemente se los tragó la tierra. En un análisis morfológico de bandería política no se advierte un complot entre los ausentes sin aviso. A principios de año, el bloque del FpV-PJ ostentaba 97 asientos. Pasaron tres éxodos: los 17 Justicialistas de Diego Bossio, la tríada misionera de Maurice Closs y el sexteto de ayer, de un Evita comandado por Emilio Pérsico que supo mantener su relación institucional bonaerense de amor/odio con Daniel Scioli y ahora con María Eugenia Vidal.


El escándalo de López fue su excusa. En un comunicado defendieron más al gobierno kirchnerista en general que a De Vido y su Número Dos en particular: "Sabemos que no tenemos nada que ocultar, que tuvimos un gobierno que amplió los derechos de las mayorías de este país. Si hubo corruptos, que se investigue a fondo".
En hermética reunión camporil, a pesar del malestar, un pragmático Máximo Kirchner envió ayer la orden de no criticar a sus ex pares del extinto Unidos y Organizados.


Y con peronistas apelando a la célebre frase del radical Leandro N. Alem ("Que se rompa, pero que no se doble"), la de ayer podría no ser la última ruptura del bloque. Fogoneado por dirigentes ejecutivos de incontables fotos con López, que hoy prefieren retocar su CV 2003-2015, el titular del renovado PJ, José Luis Gioja, convocó para el próximo jueves a las 16 a una reunión del Consejo Nacional, una mesa sin camporismo ni cristinismo. Con tres ítems en el temario: Analizar 1) El contexto nacional; 2) La situación de "afiliados enfrentando una situación judicial" (eufemismo para ratificar la expulsión de López del peronismo tucumano); y 3) la posibilidad de que el partido le recomiende a los líderes parlamentarios (en Senado y Diputados) la conformación de un bloque PJ. "Es para que sea una bancada que represente los intereses partidarios y trabaje en sintonía con la mesa nacional", expusieron fuentes justicialistas. El inocultable objetivo es quitarle el control remoto legislativo (de la Cámara baja, porque en el Senado pesan los gobernadores) a la autoexiliada Cristina Fernández de Kirchner. Estos peronistas sueñan, en una segunda etapa, coordinar un interbloque con los que se fueron, como Bossio, y parte del PJ del massismo renovador.


¿Será una ruptura formal? Al menos por ahora, tanto el PJ de Gioja como el FpV del titular formal del bloque, Héctor Recalde, prefieren endilgarle al otro sector la inevitabilidad del trágico final. Entonces, lo del peronismo puede derivar en una mera "sugerencia" de cambio de nombre, algo que hasta ciertos kirchneristas validan. Ahora bien, el PJ ejercerá un "derecho de admisión" si, por ejemplo, De Vido recuerda que además de K es afiliado peronista. Y si el flamante nuevo/viejo bloque abre sus puertas: ¿No sería más un relanzamiento de marca que un cambio de franquicia?