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Peronismo 2016: de la década ganada a la metabolización de la derrota

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

por  FERNANDO GONZALEZ

Director periodístico de El Cronista 

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La herencia económica del kirchnerismo condicionará al próximo Gobierno

La herencia económica del kirchnerismo condicionará al próximo Gobierno

La definición la pronuncia un diputado peronista. Uno de los más lúcidos y de los que mejor conoce la historia del movimiento político que cambió a la Argentina. Para bien, dirán los peronistas. Para mal, responderán los anti. Porque el peronismo es así. Nunca tiene grises. "Estamos sufriendo la metabolización de la derrota", sufre el legislador, como si estuviera en una sesión de psicoanálisis. Y agrega que los peronistas siempre se consideraron a sí mismos el pueblo. Por lo tanto, cuando ellos no están en el poder es porque gobierna el anti pueblo. Como si hubieran sido desalojados otra vez por un golpe de Estado (el de 1955 o el de 1976) y no por una derrota inapelable en las urnas ante Mauricio Macri.

Es interesante la hipótesis y explica en parte la crisis del peronismo de este tiempo fuera del poder. Un movimiento que se llenó la boca con la supuesta década ganada del kirchnerismo y que ahora todavía no se anima a asumir los costos de la indispensable renovación. Los peronistas buscan a su Antonio Cafiero de estos días. Y guapean Sergio Massa, desde afuera de la estructura y con la experiencia de una elección legislativa triunfal y una derrota presidencial a cuestas. Lo mismo que Juan Manuel Urtubey, prolijo, victorioso y ahora con una cuota de glamour que lo puso en la prensa del corazón. Y luego está Daniel Scioli, que deambula en busca de un destino partidario que jamás fue su fuerte.

Y al final está Cristina, distante, estratégica, desprestigiada. Jugando a mover los hilos desde la Patagonia hasta que sus eventuales herederos cambien el temor que le tuvieron por la decisión inevitable de reemplazarla.

Mientras metaboliza la derrota (la tercera desde la restauración democrática), el peronismo se parte en pedazos para darle a Macri los votos necesarios que le allanen el camino para acordar con los holdouts. Es que hay demasiados gobernadores e intendentes necesitados de dinero. Ya vendrán los tiempos de endurecerse y prepararse para la batalla emocionante por el poder. "Volveremos", es la palabra preferida de estos días. Pero antes, mejor votar lo que hasta ayer era una herejía.