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Pepe Mujica: "Lo que me preocupa de Macri es el endeudamiento"

El ex presidente uruguayo vive la política con pasión, sin traicionar su estilo pero aggiornado. Habló del Papa, de la droga y de los presos de Guantánamo

por  HORACIO RIGGI

Enviado especial a Córdoba

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Cautiva por su modo campechano y también por cómo dice lo que dice. José ‘Pepe’ Mujica, el ex mandatario de Uruguay, ex guerrillero Tupamaro y próximo a cumplir 81 años, se presentó ayer en Córdoba para dar una charla abierta y siguió cultivando el mito del hombre simple al servicio de la política: una muestra es que lo único que recibió por su estadía fue el pasaje de avión.

Mujica no cobra pero habla de todo y sin pelos en la lengua: de la droga, del aborto, del Papa, o de Macri, que dice que no es Menem pero le preocupa el endeudamiento. También cuenta anécdotas, y también da consejos porque aclara que "los viejos vivimos mucho y tenemos cosas para contar".

Sentado en el auditorio del edificio que la empresa Tarjeta Naranja tiene en el centro de Córdoba, y ante las 140 personas que colmaron el lugar, Mujica empieza con sus definiciones: "Cuando estoy comprando algo, no lo estoy pagando con plata, lo estoy comprando con vida, por eso no hay que consumir por consumir. Yo aprendí a vivir con poco. No se necesita mucho para vivir".

La gente lo aplaude porque lo que dice parece estar acorde con su vida. De hecho, sigue teniendo el mismo auto, ese que supuestamente le querían comprar por un millón de dólares, vive en su humilde chacra y se viste con la ropa de siempre: "Campera y pantalón, porque desde los 18 años que no uso corbata", cuenta.

Las definiciones de Mujica siguen una tras otra y muchas de las historias tienen personajes famosos. "El papa Francisco es un gran tipo, pero no lo veo como el enviado de Dios en la tierra, pará. Lo veo como un porteño, preocupado por los humildes y un transformador social. Lo veo humanamente", afirma.
No cree en Dios y menos aún en que hay vida después de la muerte. "Pero respeto al que cree y si la religión ayuda a la gente que se está muriendo, bienvenida sea", dice.

Tampoco esquiva otros temas espinosos. "Para destrozar al narcotráfico, hay que robarle el mercado. No lo arreglamos con milicos. La droga la tenemos que tratar como un problema de salud. Al no tenerlo clandestino, lo tenemos identificado. De lo contrario tapamos todo".

Mujica pone otros ejemplos: dice que el tabaquismo no es bueno, pero el alcohol es mucho peor, aunque sostiene que no hay que prohibir o perseguir. Hay que controlar porque "si tomás un whisky no pasa nada, pero si te tomás una botella tenés un problema, sos alcohólico. No podemos encarcelar a los chicos porque fuman, el Estado tiene que estar presente antes. De lo contrario, el Estado está presente recién cuando el chico, para drogarse robó o mató y entonces lo encarcela". "Esa no es la solución, al problema hay que enfrentarlo", afirma.

En cuanto al aborto, Mujica sostiene que no "se puede pensar que las chicas quedan embarazadas porque quieren abortar, es enfocar mal el problema".

Para terminar la charla abierta Mujica elige una frase de esperanza. "Los únicos derrotados son los que bajan los brazos". El público lo aplaude de pie. Saluda y se dirige al almuerzo que compartirá con periodistas y directivos de Tarjeta Naranja.

Más tarde, entre chivito asado y vino, Mujica sigue: "El problema de Macri es el endeudamiento, porque si te endeudás después vienen los aprietes, los ajustes. La Argentina ya lo vivió en la década de los ‘90", responde Mujica ante una pregunta de El Cronista. "No es lo mismo Menem que Macri, Menem era más frívolo", aclara.

De la relación con el kirchnerismo habla poco, pero culpa a la Argentina de haberle entregado mucho capital a Brasil. "No hay que dejarse invadir", dice. Y de las pasteras dispara "teníamos que negociar todo lo posible ¿Qué quieren, que hiciera la guerra? ¿Y si ganaba, qué hacía con ustedes?", dice entre risas.

"Ser presidente no es fácil y las negociaciones internacionales menos. Yo para venderle unos kilos de naranja a Estados Unidos me tuve que bancar a 5 locos de Guantánamo", y otra vez risas, de un hombre distendido, que no parece tener rencor a pesar de haber vivido 15 años preso.