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Para repartir ganancias, hoy en empresas no conviene votar dividendos

En el proyecto de blanqueo se incluye la derogación del impuesto de 10% sobre los dividendos y eso hace que las empresas deban analizar cómo repartir ganancias

El proyecto de sinceramiento fiscal prevé varios cambios en los impuestos a la renta que introdujo el anterior Gobierno. Uno de ellos es la eliminación del impuesto del 10% sobre los dividendos. Por este motivo, las empresas deberán considerar que criterio adoptar en las próximas asambleas respecto del reparto de ganancias. En general, les convendrá no votar los dividendos y en cambio hacer una "disposición de fondos", o sea un adelanto a cuenta, que paga intereses presuntos que son mucho menores que el impuesto.
La derogación que se propone apunta a eliminar la doble imposición económica que conlleva el impuesto, puesto que por un lado somete a tributación las rentas de las entidades locales y por el otro, se gravan los dividendos o utilidades que éstas distribuyen a sus socios o accionistas, sean éstos tanto personas físicas o sucesiones indivisas residentes en el país como los beneficiarios del exterior, dijo Alberto Mastandrea, de BDO Argentina.
En vista de lo expuesto, un aspecto a considerar será analizar la postura que vayan a adoptar las próximas asambleas que celebren las sociedades anónimas, las sociedades de responsabilidad limitada, las sociedades en comandita por acciones, las sociedades en comandita simple y la parte correspondiente a los socios comanditados de las sociedades en comandita por acciones, las asociaciones civiles y fundaciones; los fideicomisos financieros y ordinarios en los cuales el fiduciante no posea la calidad de beneficiario ni sea beneficiario del exterior, los fondos comunes de inversión cerrados y los establecimientos comerciales, industriales, agropecuarios, mineros o de cualquier otro tipo, organizados en forma de empresa estable, pertenecientes a asociaciones, sociedades o empresas, cualquiera sea su naturaleza, constituidas en el extranjero o a personas físicas residentes en el exterior, añadió Mastandrea.
Para el especialista, en este marco, es evidente que mientras el proyecto no se transforme en ley sería conveniente posponer la decisión de votar dividendos, puesto que de otra forma impactará el impuesto que se encuentra en víspera de desaparecer.
La alternativa queda es adelantárselos a los accionistas bajo la figura de "disposición de fondos".
Frente a ello, el costo fiscal que se deberá evaluar previó a tomar esta decisión es la obligación de generar intereses presuntos en cabeza del ente que realizó la disposiciones de fondo a favor de los accionistas. Mastandrea recordó que la tasa anual vigente de los intereses presuntos es equivalente al 32,12%, la cual multiplicada por la alícuota del tributo (35%), arroja un impuesto efectivo del 11,24% anual, que dividido por los dos o tres meses que a lo sumo llevará poner operativa la ley de sinceramiento, será inferior al 10% del impuesto a los dividendos.
Entonces concluyó Mastandrea, siempre que el ente no posea quebrantos acumulados –en cuyo caso los intereses presuntos no constituyen una erogación de fondos– y se mantenga la expectativa que el proyecto se transformará en ley con carácter previo a mayo del 2017,o sea antes de que transcurra un año completo, será conveniente el pago de los intereses presuntos antes que el impuesto los dividendos.
En cualquier caso, se deberá considerar adicionalmente la vigencia del impuesto de igualación (35%), el cual procede cuando se distribuyan dividendos que no han tributado el impuesto a las ganancias en cabeza de quien lo distribuye, por aplicación de una disposición contenida en el citado impuesto.
Por otra parte, el artículo 73 del proyecto pretende introducir ciertas modificaciones al tercer y cuarto párrafo del artículo 154 de la Ley del Impuesto a las Ganancias, y por esos agregados quedarían a salvo todas las dudas respecto a que no corresponde tributar por las diferencias de cambio que se generan al momento de enajenar los títulos y/o acciones del exterior.
Sin embargo, subsistirá la duda respecto de las operaciones que se hubieran perfeccionado con anterioridad a la fecha en el que el proyecto se transforme en ley, dijo Mastandrea, quien es de la opinión de que la normativa hoy vigente bastaría para defenderlo, a pesar de anteriores y recientes dictámenes de la AFIP.
La respuesta de la AFIP el 3 de marzo pasado fue contundente: "La determinación del resultado debe hacerse en pesos comparando el precio de compra al tipo de cambio vigente al mo mento de la compra con el precio de venta al tipo de cambio del día de la venta".