Para mantener la competitividad del dólar, el bono es mejor que paritarias

Es porque el tipo de cambio real no se ve afectado por mayores precios. La pérdida del poder adquisitivo en los últimos 12 meses llega a un 11,5% en los salarios reales. Así, el bono llega a compensar pero resulta insuficiente

El pago del bono de fin de año para los trabajadores del sector privado y público (con las excepciones de cada caso) resulta adecuado para recomponer la caída del poder adquisitivo de los salarios, que se derrumbaron un 11,5% en los últimos 12 meses, aunque insuficiente. No obstante, desde el punto de vista macro, que se otorgue ese plus y no se reabran paritarias para compensar toda la pérdida del salario real ayuda, aseguran.

Un informe del Ieral, instituto de investigaciones económicas de la Fundación Mediterránea, marca que se debe considerar que la suba del tipo de cambio, para que tenga impacto en "el déficit externo (y ayude a bajar el déficit fiscal), es importante que la devaluación ocurra en términos reales, es decir, que la suba del tipo de cambio nominal supere al aumento de los precios internos (corregido por la suba de los precios externos)".

En ese sentido, es clave que una vez transmitido a precios el impacto directo de la devaluación sobre los de los bienes transables (proceso que ocurre relativamente rápido, en dos o tres meses), siga un período de menor inflación, especialmente en términos de los bienes no transables de la economía (es decir, los que no se exportan ni importan), "de modo de asegurar que la competitividad cambiaria efectivamente mejore tras esos movimientos en los precios", señalan los economistas Marcelo Capello y Gerardo García Oro, del Ieral.

Siguiendo con esta lógica, cuando se evalúan las variaciones del dólar, precios y salarios emerge que el tipo de cambio nominal registró una suba de 112% en los últimos 12 meses. A su vez, el IPC medido por el Indec llegó casi a 41%, mientras que el salario del sector privado registrado creció sólo un 26%.

Este cuadro sintetiza el "beneficio macro" de otorgar el bono y no un incremento de sueldos mediante el cual se logre que equiparen la pérdida del poder adquisitivo. "Para que el nuevo tipo de cambio real permanezca por un tiempo prolongado en un nivel más alto es necesario que el tipo de cambio nominal suba bastante más que los precios minoristas, y éstos algo por arriba de los salarios. Así, la contención en el consumo, junto a una política monetaria dura, ayudará a morigerar la suba en los precios de los bienes no transables", resume el trabajo. Y destaca que una reapertura de paritarias podría "espiralizar la inflación y carcomer rápido el tipo de cambio real".

No obstante, desde el instituto reconocen que si bien esta secuencia es buena para "mejorar la competitividad cambiaria (cuando la situación en materia de cuentas externas no es sostenible), por supuesto resulta mala para el poder adquisitivo de los salarios, y por ende para el mercado interno y todos los que de él dependen (que son la mayoría)".

En ese punto, cuando comparan el nivel salarial observado hasta octubre de 2018 (que es la última referencia disponible) con relación a la referencia del mismo mes en 2017, se da una caída del salario real equivalente al 11,5% en términos reales.

"Asimismo, el salario promedio de 2018 (entre enero y octubre) resulta un 12,6% más bajo que el de idéntico periodo de 2015 y se sitúa un 11,8% por debajo de la misma referencia correspondiente a 2011, siempre corrigiendo por la evolución del nivel general de precios. Esto es, desde que la economía se estancó en 2011, los salarios tuvieron marchas y contramarchas, y en promedio no crecieron hasta 2017, y en 2018 se agrega una fuerte caída", agregaron desde Ieral.

Para fin de año, la pérdida real de los salarios sería en torno a 9,8%. La implementación del pago sólo permite recuperar una parte ínfima. De hecho, cuando se añade la "ayuda" del bono de $ 5000, la caída en la masa salarial podría reducirse hasta un 8,7% en términos reales.

A su vez, cuando se hace una comparación por sectores se dan matices significativos, pero lo más relevante es que aún con esas diferencias en todos las actividades se da un escenario de caída generalizada del salario real. Así, el efecto del bono acordado también llega a compensar distintos porcentajes de las pérdidas de poder adquisitivo.

En ese sentido, "las diferencias existentes en los salarios nominales entre sectores, no siempre justificadas por diferencias en la productividad laboral del sector, conducen a un impacto relativo muy desigual del bono de fin de año, si se lo mide en términos del salario mensual promedio del sector", marcan desde el Ieral.

Así, puede impactar en alrededor del 26% de un salario mensual en la Construcción, pero sólo un 9,9% en el caso de los Bancarios, o 14,5% en Camioneros, detallan.

Tags relacionados

Más de Economía y Política