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Oyarbide se resiste a la jubilación y busca quedarse con el caso "Mi Sangre"

Cambió de idea y ahora quiere un expediente de peso, como el del narco colombiano, para conservar su cargo. Negocia con Angelici y espera que el macrismo le de el visto bueno

Oyarbide se resiste a la jubilación y busca quedarse con el caso

El 1º de enero, Norberto Oyarbide cumplió 65 años. Tres días después comenzó a desandar un 2016 que, según deslizó en diciembre, será el último de su carrera como juez federal. O no. Porque, dicen cerca suyo, el polémico magistrado cambió de idea y pretender estirar un tiempo más los plazos para jubilarse. Dependerá de las negociaciones que inicie con el nuevo Gobierno nacional y de que en su juzgado recaiga algún expediente imposible de negarse.


En eso está el juez, que por estas horas, según pudo saber El Cronista, le disputa la competencia a su colega Sebastián Ramos de la estratégica causa que involucra al narcotraficante colombiano "Mi Sangre", capturado en octubre de 2012 en Pilar y preso en el penal de Ezeiza. Seis meses antes, la Secretaría de Inteligencia (actual AFI) inició una investigación en conjunto con en el juzgado federal 2, que en ese entonces se encontraba vacante, sobre informes que indicaban que Henry de Jesús López Londoño (su nombre original) se encontraba en la Argentina y estaba vinculado al lavado de dinero.


Oyarbide, desde su juzgado 5, recibió en paralelo un pedido de Estados Unidos para que, en caso de ser localizado se extraditara al colombiano por narcotráfico. Fue allí cuando se comenzó a rastrear a "Mi Sangre" en una causa que tiempo antes de que se produjera la detención de Londoño, Oyarbide giró al juzgado 2, subrogado por Marcelo Martínez De Giorgi. Según consta en la causa, lo hizo después de recibir un llamado del entonces influyentes hombre de la SI, Antonio Stiuso.


A finales de 2012, Ramos asumió en el juzgado donde estaba radicada la causa de "Mi Sangre". Los abogados de Londoño, los mismos que los del prófugo por el triple crimen de la efedrina, Ibar Pérez Corradi, siempre buscaron evitar a Ramos y pidieron que interviniera Oyarbide. El año pasado, la Cámara Federal lo separó de todos los expedientes vinculados a "Mi Sangre". La causa central siguió girando por distintos juzgados, hasta que regresó al de Ramos.


"Está haciendo el laburo fino, buscando una incompatibilidad que lo habilitaría a reclamar para que le devuelvan el caso", aseguran fuentes judiciales sobre Oyarbide, quien trabajó durante todo enero y en ese período, además de su juzgado original, subrogó los juzgados número 3, 6, 10 y 11. Y el estratégico 2, claro, en los primeros diez días del mes. Según público el diario Perfil el fin de semana pasado, el juez intentó quedarse con la denuncia que presentó el Gobierno en Comodoro Py antes de detener a los tres prófugos del triple crimen, pero finalmente su par Sergio Torres le ganó la pulseada.


No bien inició el gobierno macrista, Oyarbide buscó tejer redes con un alfil estratégico del PRO en la Justicia, Daniel Angelici. Se reunió varias veces con el presidente de Boca y le habría planteado su intención de continuar, más allá de que públicamente dijo que había iniciado los trámites jubilatorios. Desde el Gobierno, antes, le habrían sugerido jubilarse para evitar un juicio político, el segundo desde que es juez, ya que entre 1998 y 2001 estuvo suspendido por el caso "Spartacus".