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Nunca nada le resultó fácil a Hillary y ahora es la elegida para vencer a Trump

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

por  FERNANDO GONZALEZ

Director Periodístico 

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Las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos serán apasionantes. Si ya lo eran con la llegada del exótico empresario Donald Trump a la candidatura del Partido Republicano, la contienda de noviembre cobrará mucho más impacto ahora que los números indican que su rival por el Partido Demócrata será Hillary Clinton. La gran potencia planetaria se verá en el dilema de elegir entre el dueño de un holding empresario que aborrece a los inmigrantes y al sexo femenino versus la primera mujer en condiciones de llegar a la Casa Blanca.


De Trump se habló y se habla muchísimo. Si cambiará los ejes de la política exterior y si América Latina será borrada del mapa de los intereses estadounidenses en caso de su victoria. Pero los ojos del mundo están puestos ahora sobre la experimentada Hillary, quien ya perdió una interna partidaria contra Barack Obama y trajinó el poder durante 16 años antes de llegar a tener esta oportunidad. Aunque la dirigente demócrata pueda tener muchas debilidades, su enorme voluntad y su insistencia se encuentran sin dudas entre sus mayores virtudes.


Aguanto los ocho años tortuosos de Bill Clinton en la presidencia y debió lidiar con el escándalo Lewinsky que melló sin piedad su imagen de mujer independiente e ícono feminista. Educada en el exigente Wellesley College y graduada con honores de abogada en Yale, Hillary Rodham se preparó de muy chica para enfrentar todos los obstáculos que se le pusieran delante. Nunca nada le fue fácil y tampoco lo será la durísima pelea con Trump, la última valla para llegar al sillón en el que ninguna mujer estadounidense pudo sentarse en 240 años.