Ni la metalurgia ni la construcción pudieron escapar de la recesión

La construcción se contrajo 15,9% en noviembre y ya se observa impacto a nivel de empleo, mientras la industria metalúrgica acumula siete meses en caída

Hace sólo seis meses la construcción era uno de los motores de la economía, con todos los indicadores en terreno positivo y un futuro promisorio. En contraste, la industria metalúrgica sufría por la caída de sectores vinculados, al compás de la menor demanda de maquinaria agrícola, de autos y de bienes de capital. Allí empezó un retroceso que aún no encuentra un piso.

Son dos caras de lo que prometía la economía argentina hace poco tiempo pero que hoy están emparentadas por una realidad compleja, en términos de actividad pero también de empleo y expectativas inciertas de cara al futuro cercano.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), que elabora el Indec, en noviembre registró una baja de 15,9% en comparación al mismo mes de 2017.

Pero quizá lo más preocupante sea la caída de 7,0% en la comparación desestacionalizada con el mes anterior, que se suma al retroceso de 4,3% en octubre y 0,7% en septiembre, cuando empezó a hacerse visible el impacto de la devaluación, la suba de tasas de interés y el recorte de fondos para obra pública. Pese a todo, gracias al impulso de los primeros meses del año, la actividad acumula un alza de 2,7% desde enero en términos interanuales.

Como no puede ser de otro modo, también los insumos para la construcción tuvieron un verdadero desplome en noviembre. Así, según el organismo estadístico oficial el consumo de asfalto, indicador clave del dinamismo de la obra pública, retrocedió 55,7%, mientras que el de sanitarios de cerámica bajó 42,1%, cemento portland 17,8%, hierro redondo y acero para construcción 17,9% y ladrillos huecos 25,7%.

Como corolario de este bajón, el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric), señala que "el nivel de empleo correspondiente a octubre se ubicó por debajo del observado un año atrás, registrando así la segunda tasa de variación interanual negativa (2,3%) luego de una seguidilla de 20 meses consecutivos de expansión".

Hierro caliente

Un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) destaca que en noviembre la producción en el sector metalúrgico se contrajo 9,8% en relación al mismo mes de 2017 y con eso ya hilvanó siete meses consecutivos de caída.

Durante ese mes se observó una contracción del 25,9%  en carrocerías, remolques y semirremolques, mientras que la fabricación de maquinaria agrícola bajó 17,6%, uno de los sectores más perjudicados en los últimos siete meses. También cayeron autopartes (5,9%), bienes de capital (5,4%) y otros productos de metal (11,5%).

Eso se traduce en un importante ajuste en el mercado de trabajo en la actividad, con recortes de horas extras, reducción de jornada laboral, suspensiones e incluso solicitudes de REPRO. Para Adimra el nivel de empleo se redujo 4,9% en relación a noviembre de 2017.

En este contexto, una encuesta del organismo apunta que "el 40% de los empresarios indicó haber reducido su plantilla de personal", mientras que 45% de las empresas redujeron las horas extras, 19% redujeron la jornada laboral y 13% solicitó el Programa de Recuperación Productiva (REPRO) o proceso preventivo de crisis.

"No hay despidos ni suspensiones", sostuvo por su parte Jorge Göttert, titular de Carmahe, la cámara de bienes de capial y máquinas-herramienta. "Estamos preocupados, parece que hay incipientes signos de que la caída paró, pero no hay reactivación todavía, y no la vemos hasta el segundo trimestre", destacó. Hoy la apuesta es Brasil "por la maquinaria agrícola y la demanda de autopartistas y automotrices brasileñas", precisó el empresario.

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