Neuquén, ni 'grieta' ni 'avenida del medio'

Mauricio Macri respiró esta noche aliviado apenas los datos oficiales confirmaron la reelección de Omar Gutiérrez en Neuquén. La continuidad del actual gobernador había sido la última carta a la que apostó la Casa Rosada en su principal objetivo de evitar un triunfo kirchnerista en la provincia que se mueve al ritmo de Vaca Muerta.

El plan de un triunfo propio, un sueño que en Cambiemos había cristalizado con fuerza hasta noviembre pasado, terminó por diluirse a la par que las encuestas de opinión mostraban un profundo debilitamiento de la imagen presidencial en el territorio neuquino. Así tras el fervor inicial con la candidatura de Horacio ´Pechi´ Quiroga, el Gobierno pegó un volantazo y, casi sin escalas, optó por preservar su relación con Gutiérrez.

Su esfuerzo de pragmatismo amenaza con una réplica puertas adentro de su sociedad con el radicalismo: no había terminado el escrutinio cuando cerca del candidato de Cambiemos deslizaban una inminente ruptura de la coalición oficialista en la provincia.  Otro revés para la mesa nacional de Cambiemos que se reúne a las 11 en la Casa Rosada con el enorme desafío de evitar que la sociedad entre el Pro y el radicalismo en Córdoba vuele por los aires.

Tampoco Cristina Kirchner festejó con el resultado de la primera elección a gobernador del año. El entusiasmo que algunas encuestas previas habían despertado en el bunker de Unidad Ciudadana no se correspondió en las urnas, donde su candidato Ramón Rioseco estuvo aún por debajo de la performance que había cosechado en los comicios de 2015. El correlato de la elección neuquina dejó entonces a algunos referentes del entorno de la ex presidenta sin la imagen del triunfo que imaginaban como trampolín para una candidatura de su líder política.

La elección en Neuquén estuvo lejos de nacionalizarse y MPN demostró la plena vigencia de la maquinaria política territorial que le ha permitido gobernar la provincia en forma ininterrumpida desde hace casi 60 años. No hubo en ese escenario espacio posible para la ‘grieta’. Ni tampoco podría verificarse a partir de la elección la apuesta por la construcción de ‘una ancha avenida del medio’. En realidad, los datos ratificaron el poderío que representan los oficialismos provinciales, un fenómeno que con seguridad se replicará en los comicios a gobernador previstos para las próximas semanas.

El desdoblamiento de la elección nacional será un terreno más que propicio para ello. Mientras, la pelea mayor permanecerá permeable al sentido de la incertidumbre.

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