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Negociaciones contrareloj en el Congreso y autocrítica de Monzó

"Banquineamos", se sinceró el titular de Diputados. El Gobierno busca acordar con la CGT y gobernadores para luego cerrar la votación en el Senado y el jueves en Diputados

Juan Manuel Abal Medina, detrás de Algo Pignanelli

Juan Manuel Abal Medina, detrás de Algo Pignanelli

"La semana pasada banquineamos. Exageramos nuestras posiciones, todos, y eso no era bueno para obtener una ley que está esperando la sociedad". El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, reconoció ayer los errores que llevaron al oficialismo a una fuerte derrota en el debate por el Impuesto a las Ganancias y pronosticó que esta semana la historia será diferente. "Volvimos al diálogo", aseguró.

La intención del Gobierno, que abrió vías de comunicación con la CGT, los gobernadores y los senadores peronistas, es anudar un proyecto consensuado antes del miércoles, cuando la Cámara alta tratará el tema. El objetivo del macrismo es que no se convierta en ley el texto aprobado por la oposición en Diputados. Para ello, evalúa incluso dar su apoyo a la propuesta del senador Rodolfo Urtubey, del PJ-Frente para la Victoria.

Cualquier proyecto que tenga un costo fiscal menor al que tiene media sanción será bienvenido.

"El llamado a extraordinarias por Ganancias era por un compromiso electoral que se iba a tratar este año", explicó Monzó respecto de la estrategia de incluir el tema en diciembre. En declaraciones a Radio 10, sostuvo que la discusión "era un compromiso con los otros bloques, eran diferentes tipos de compromisos, compromisos parlamentarios y del Ejecutivo".

"No se especuló con un resultado en el parlamento, donde siempre vamos a estar en riesgo", advirtió el legislador respecto del número de votos que necesita el oficialismo para aprobar las leyes. Y subrayó que de parte de Cambiemos "no hubo látigo ni chequera".

El Gobierno deberá enfrentarse, sin embargo, con la novedad de las internas a flor de piel en el bloque peronista del Senado. En la Cámara alta se recorta una docena de halcones representados por Marcelo Fuentes y los ultrakirchneristas, quienes no quieren concesiones para Macri. Fuentes, que presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, ya había frenado la reforma electoral propuesta por el Presidente.

Cruzado por esa acidez interna que cada tanto genera un reflujo, Pichetto emplazó al Gobierno a sellar un acuerdo en una semana y Macri habilitó un diálogo a varias puntas, pero con especial interés en contentar a los gremios que integran la CGT.

El Presidente dispuso el margen de negociación a los negociadores e interlocutores habituales del sindicalismo: el ministro de Trabajo, Jorge Triaca y el coordinador del gabinete, Mario Quintana. Y durante los últimos días, con las mismas pautas y después de mucha discusión interna, habilitó conversaciones con varios sectores y desde varias oficinas gubernamentales.

Buscan acordar tanto con Sergio Massa (Frente Renovador) como con Margarita Stolbizer (GEN) más allá del número de bancas de cada fuerza. "Queremos subir a todos al barco", aseguraban ayer en la Casa Rosada mientras Emilio Monzó y Rogelio Frigerio se repartían llamados a Héctor Recalde del FpV, a gobernadores y senadores e incluso a referentes del ‘cristinismo’, según dejaban trascender.

De hecho, algunos apostaban a sumar a los legisladores de Santa Cruz, provincia cn dificultades económicas y neceidad de asistencia nacional. Nicolás Massot, jefe del bloque del PRO, y Luciano Laspina, de la comisión de Presupuesto, también fueron parte de las conversaciones de fin de semana tanto con senadores clave como Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque PRO, como con Juan Manuel Abal Medina, presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda.

El plan del Gobierno es cerrar un acuedo para poder votar primero en el Senado y el jueves en Diputados.