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Mercosur-UE: el Gobierno negocia temas pendientes antes de sellar un acuerdo

Mercosur-UE: el Gobierno negocia temas pendientes antes de sellar un acuerdo

El acuerdo que se teje entre el Mercosur y la Unión Europea está cerca de ver la luz. Los negociadores se mostraron ayer confiados en poder anunciar la próxima semana en Buenos Aires que ambos bloques convinieron establecer un marco de cooperación internacional y un área común con facilidades para el comercio y las inversiones, mientras se desarrolle la conferencia ministerial de la OMC.

Fuentes cercanas a los negociadores en Bruselas reconocieron a El Cronista que "hay altas posibilidades de alcanzar el acuerdo si hay voluntad política para resolver los puntos finales", tal vez los más espinosos, que no se pudieron saldar en la fase técnica. Ahora, la negociación entra a una instancia política, donde los ministros sudamericanos y europeos limarán asperezas.

Si todo se desarrolla de acuerdo a las perspectivas argentinas, la próxima semana podría darse un "anuncio político", es decir, una señal de birregional hacia el resto del mundo en a favor de la integración económica. El único reparo para la noticia podría colocarlo Brasil, que busca reservarse el título para la cumbre del Mercosur, el 21 de diciembre en su capital.

Pero antes de llegar a ese idílico escenario con el que se entusiasman varios funcionarios, resta encontrar un solución mediada en tres grandes capítulos en negociación: propiedad intelectual, reglas de origen y compras públicas.

Como contó este diario, Europa exige que se les asegure la protección de datos para productos farmacéuticos y agroquímicos, por un plazo de cinco años, para evitar así la competencia de los laboratorios locales. El Gobierno no cede ante el reclamo, basándose en que un acuerdo de este tipo no es el instrumento para introducir regulaciones a ese mercado.

A su vez, están las discusiones sobre las denominaciones de origen: la UE pide que se impida el ingreso de unos 100 productos que chocan con certificaciones continentales. Los casos son de los más ocurrentes: España quiere impedir la entrada de vino riojano, que se confundiría en las góndolas con el vino "Rioja", de esa región ibérica, e Italia protesta por los quesos parmesano y reggianito.

Además, los industriales pelean para que se evite el ingreso de bienes de otras regiones "disfrazados" como europeos: para ello, los acereros lograron que se imponga el "colado" del metal en la región, y para el sector automotriz se discute el porcentaje de autopartes locales que debe tener.

Bruselas también puja por tener más espacio en las compras del Estado, pero la Argentina solo otorgará acceso a las compras federales (no provinciales ni municipales), en ciertos sectores y con reservas de valor, en favor de las pymes y la futura ley de compre nacional.

A lo dicho se suma la puja europea por reducir la cantidad de años de protección a la industrial. Mercosur quiere que el 90% del universo de bienes tenga aranceles, y la mitad de ellos por 15 años, pero los europeos insisten en que el 80% obtenga ingreso irrestricto en diez años o menos. De haber acuerdo, el documento final podría rubricarse a mediados de 2018.