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Más oferta de crudo o menos demanda impactarán en la Argentina

La gestión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos traería, en principio, pocos efectos colaterales para la política energética y las inversiones en la Argentina. Según especialistas, no habría un gran impacto, al menos a corto plazo.
La idea del magnate republicano de que su país obtenga la "independencia" o "soberanía" energética -que implica revertir el cuadro de importador neto en el que se encuentra para lograr el autoabastecimiento o, incluso, exportar- generaría un progresivo crecimiento en la oferta de petróleo por el impulso a la producción. Junto a las políticas comerciales restrictivas que prometió aplicar, traccionaría a la baja a la economía mundial y, con ella, la demanda de crudo y sus precios, según el especialista Daniel Montamat.
De esta manera, una caída en los precios podría complicar, a futuro, las inversiones y el empleo en Vaca Muerta y otros yacimientos argentinos, afectados por la escasa rentabilidad.
El ex secretario de Energía, no obstante, cree que los efectos de la gestión Trump sobre esta materia no serían mayores de inmediato, sino a mediano plazo.
Sin embargo, una fuente del sector, presente en Vaca Muerta, prefiere la cautela. "Hay que dejar que asuma y ver qué hace. Aunque bajen los precios, nosotros la miramos desde la tribuna. Y las inversiones en esta industria se proyectan a largo plazo, no mirando el precio actual sino la tendencia, porque se recuperan en 5 ó 10 años. Pero a otros países como Venezuela o Rusia, que dependen de los precios del crudo, sí los puede complicar mucho", analizó.
"La política histórica de ellos fue la de la seguridad energética, es decir, asegurarse siempre, primero, el suministro. Y Trump le agrega un matiz: la búsqueda de independencia. Con la revolución del shale, por los yacimientos no convencionales, ya se autoabastecen en gas y podrían llegar a exportar, pero siguen siendo el principal país importador de petróleo: antes compraban 11 millones de barriles por día y ahora bajaron a 7 millones", explicó Montamat. Y aunque el proteccionismo del republicano perjudicaría a México y sus dichos no son alentadores para con Venezuela, esos países, junto a Canadá, son los principales abastecedores de crudo de Estados Unidos y no se dañaría a tal punto la relación como para dejarle de exportar. "Es más seguro para Estados Unidos depender de estos países que de los árabes", aseguró.
A diferencia de su verborragia respecto a las empresas automotrices que producen fuera de los Estados Unidos, los especialistas consideran que es improbable que Trump castigue a las compañías petroleras que no inviertan allá. Incluso, "sería raro" que impusiera un barril criollo o yanqui para alentar la producción.
El escepticismo mostrado por el nuevo presidente respecto al cambio climático también podría demorar el desarrollo de las energías renovables, que se intentan impulsar a nivel local en la Argentina. "Será difícil que se penalice el uso de los combustibles fósiles, por lo que las renovables se van a tener que imponer a través de los costos", dijo Montamat.
El Cronista consultó al Ministerio de Energía y Minería de la Nación sobre el probable impacto de la presidencia de Trump en la política energética argentina, pero evitaron hacer declaraciones.
Un informe de la consultora Abeceb indica que entre los principales productos que se le vendieron a Estados Unidos en 2016 figuran el biodiésel, por u$s 1073 millones y aceites crudos de petróleo, por u$s 215 millones. En tanto, lo que más se importó fue gasoil, por u$s 808 millones. Al país del norte se le compraron minerales y combustibles por u$s 1122 millones.