Marcha atrás, luego de deportar a activistas

El Gobierno fue el foco de las críticas este fin de semana, luego de prohibir el ingreso al país del activista noruego Petter Titland y a la periodista británica Sally Burch. Ante la presión, la Cancillería y el Ministerio de Seguridad tuvieron que dar marcha atrás pero sólo aceptaron el ingreso del referente de la ONG Attac.

El comunicado que salió del Palacio San Martín advierte que el gobierno de Noruega dio cuenta de que Titland "no ha estado involucrado en acciones violentas ni tampoco ha incitado a otros a cometerlas" y argumenta que "debido a esta intervención formal del Gobierno noruego, se ha permitido su participación en la Conferencia".

Tras determinar que más de 60 referentes de ONGs no podrían ingresar al país por su "carácter disruptivo", la Casa Rosada tuvo que rever su posición. En esa línea, pidió a cada embajada de los países de origen de los activistas salgan en su respaldo. Finalmente, el Gobierno dio marcha atrás y habilitó el ingreso a la mayoría de los activistas. Pero tomó la decisión tan tarde que muchos de ellos no pudieron viajar a Argentina.

La presidenta de la conferencia ministerial de la OMC, Susana Malcorra, en conferencia de prensa deslindó la responsabilidad de esta medida en el Ministerio de Seguridad.

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