Marcha atrás del Gobierno: seguirá en los acuerdos del Mercosur pero "con un ritmo diferenciado"

Bajo presión de los otros aliados, la Argentina reconvino y acordó "avanzar conjuntamente" en las negociaciones pendientes con terceros países o bloques, aunque evaluando un mecanismo que ralentice la puesta en marcha y su impacto en la actividad local.

Luego de idas y vueltas, en menos de una semana el Gobierno argentino recalculó su jugada y visión respecto de la unión aduanera que integra junto con Brasil, Paraguay y Uruguay, y comunicó a los demás socios del Mercosur que la Agentina continuará en la mesa de negociaciones de acuerdos comerciales con otras naciones o bloques económicos, pero con reparos.

Tras recibir inquietudes de los líderes de los países vecinos y una videollamada del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, el presidente Alberto Fernández dio instrucciones al canciller Felipe Solá de bajar tensiones y despejar temores de ruptura a los demás socios.

El jueves por la mañana tuvo lugar una videoconferencia en la que los jefes negociadores de cada país se dijeron sin pelos en la lengua los reparos que tenían a la anticipada decisión argentina de levantarse de la mesa de negociaciones económicas internacionales, cuando se discuten tratados que otorgarían preferencias arancelarias con Canadá, Corea del Sur y Singapur.

 

Avance "en dos velocidades"

Tras esa reunión, de la que se esperaba emanar un comunicado conjunto que ofreciera claridad a la comunidad internacional, que se hizo eco del "portazo" que se proponía dar la Argentina, la Cancillería emitió una declaración por su cuenta afirmando que "el Mercosur avanzará conjuntamente en la agenda de negociaciones comerciales".

El ministerio a cargo de Solá aseguró que el bloque discutirá la próxima semana algún mecanismo que permita al bloque "avanzar a ritmos diferenciados en la agenda de relacionamiento externo" pero sin la necesidad de modificar la famosa Resolución 32/00, adoptada a comienzos del siglo para ratificar que la concesión de rebajas a los aranceles que protegen las economías deber ser acordada entre los cuatro fundadores, o no será.

El próximo martes habrá un intercambio de documentos con propuestas concretas para modificar el actual esquema de negociación, y en una semana los jefes negociadores volverán a verse las caras para limar asperezas.

En el encuentro, el ala económica de la Cancillería presentó todas sus objeciones al tratado de libre comercio en negociación con Corea del Sur, que motivó la preocupación de la Unión Industrial Argentina (UIA) y también de la confederación homóloga en el Brasil. El resto de las negociaciones abiertas quedaron a un lado.

El gobierno argentino también reafirmó su compromiso con el Mercosur pero planteó como prioridad "rever la agenda interna del bloque".

El entredicho provocó cuestionamientos sobre la figura del canciller Solá, a quien le atribuyen una errónea jugada en el manejo de las presiones internas de los sectores productivos y los reparos de los aliados externos.

Trascendió internamente, en ese sentido, que el jefe de la diplomacia nacional quedó apartado de las principales negocianciones del frente externo, que el propio presidente encabezó y gestionó con otros colaboradores de mayor cercanía. Desde Cancillería, en cambio, sostienen que no fue así, y que el ministro tiene activa participación en las negociaciones.

Solá estuvo ausente en los llamados telefónicos que Fernández tuvo con el líder francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Ángela Merkel, y su par oriental, Luis Lacalle Pou. Pero desde su entorno plantean que, más allá de los diálogos entre los mandatarios, el canciller participó en el armado de los encuentros.

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