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VIERNES 24/05/2019

Macri pugna por lograr en el G20 un tibio consenso sobre el comercio

La guerra de aranceles, el cambio climático y el rol de los foros globales amenazan con trabar las discusiones que Macri debe cerrar en solo 48 horas

Sherpas y deputies de Finanzas discuten por estas horas el mensaje que deben firmar los líderes

Sherpas y deputies de Finanzas discuten por estas horas el mensaje que deben firmar los líderes

En la antesala de la Cumbre de Líderes del G20, los 19 países miembros y la Unión Europea se encuentran negociando desde el domingo el borrador de un documento final que no logra por el momento el consenso suficiente sobre los temas que, en el escenario internacional, provocan los mayores chispazos entre las potencias hegemónicas.

Este mediodía, los sherpas (representantes políticos de cada mandatario), viceministros de Finanzas y segundas líneas de bancos centrales pondrán en común durante un cónclave en el Centro de Exposiciones y Convenciones (CEC) del barrio porteño de Retiro las conclusiones a las que arribaron en sus reuniones durante el año y las diferentes versiones del comunicado final que barajan por estas horas y que deben condensarse en un texto para la discusión de los jefes de Estado y de gobierno.

Pero las peleas abiertas entre las principales potencias económicas y países en desarrollo sobre los desafíos presentes y a futuro, y la falta de liderazgos nítidos, amenazan con llevar al fracaso las negociaciones que Mauricio Macri debe culminar en menos de 48 horas, desde la mañana del viernes y hasta el mediodía del sábado.

Luego de escuchar desde el domingo las propuestas de las distintas delegaciones, el Gobierno argentino, como coordinador de los debates, procura una forma de evitar que el G20 termine sin una declaración, como ocurrió con la cita anual del G7 en Canadá y otros foros multilaterales, lo que obligaría a Macri a dar una declaración a título personal, que se interpretaría como un retroceso.

Los temas que empantanan las discusiones ya son conocidos: la imposición arbitraria de aranceles, iniciada por Estados Unidos contra China y otros socios comerciales, y cuya continuidad desvela al resto de las economías, es el principal punto de conflicto. También el nivel de compromiso que los líderes desean marcar sobre el cuidado del medioambiente -y las consecuencias regulaciones a las actividades económicas extractivas- y la sobrecapacidad en el mercado del acero, entre otros puntos.

En lo que hace al principal punto de discusiones, Washington pugna por imponer su visión del comercio "justo y recíproco", mientras que la mayoría de las economías piden revalidar el sistema multilateral de comercio y su garante, la OMC. Desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump torpedea la renovación del Órgano de Apelaciones de tal organismo, que en fallos recientes condenó actitudes proteccionistas de Estados Unidos y se mostró benévolo con China.

A esta altura, los tibios avances que mostró meses atrás la reunión de ministros de Comercio e Inversiones, en Mar del Plata, en la que se habló de "mantener los mercados abiertos, abordar el desarrollo económico y potenciar el sistema internacional de comercio", quedaron casi en el olvido.

"Estamos más complicados por las medidas unilaterales adoptadas por ciertos actores", graficó un funcionario al tanto de las deliberaciones, quien también reconoció la intención de la presidencia argentina de "encontrar un texto que satisfaga y atienda las necesidades de todos".

Otro tema espinoso tiene que ver con el abordaje de los compromisos asumidos por los países para mitigar los efectos nocivos de la producción en el medioambiente, contenidos en el Acuerdo de París y la Agenda 2030 de Naciones Unidas. El punto de disgresión es cuán vinculantes son estos objetivos y el financiamiento que debe dedicárseles, sea al interior de cada país o en programas de cooperación con regiones menos favorecidas.

Mientras algunas potencias retacean dedicar fondos adicionales a la implementación de estos compromisos -algunos de ellos vinculantes-, la agencia medioambiental de Naciones Unidas llamó ayer a los países a "triplicar" los esfuerzos para mitigar el calentamiento global.

Así las cosas, la expectativa desde la cual parte la Cumbre de Líderes es que se discuta un comunicado más breve que en otras ocasiones, y sin definiciones tajantes sobre los temas más complicados. A priori, ni siquiera esa "cesión" respecto a la cumbre pasada, de Hamburgo, asegura el éxito.

Otros asuntos menos puntillosos, como la necesidad de mantener la estabilidad de los mercados financieros, la educación de las personas para los trabajos del futuro y las inversiones en infraestructura avanzarían sin complicaciones.

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