LUEGO DE ANUNCIAR LA ASOCIACIÓN CON LA UE

Macri pide al Mercosur más libertad para negociar acuerdos comerciales

El presidente encabeza una cumbre del bloque y pretende habilitar negociaciones sectoriales y bilaterales. Detrás subyace una puja irresuelta por el acercamiento con China y los Estados Unidos

Mauricio Macri cederá esta semana el traje de jefe político del Mercosur a su par de Brasil, Jaír Bolsonaro, no sin antes plantear el rumbo que la Argentina pretende para la unión aduanera que también integran Paraguay y Uruguay.

Un evento que hace semanas era intrascendente y que el propio Macri sazonará con un posterior acto de campaña se reconvirtió en una cita que podría tratar definiciones sobre el futuro del bloque, tras cerrar el acuerdo de asociación estratégica con la Unión Europea (UE).

El primer mandatario delegará el miércoles la conducción del Mercosur luego de presidir la Cumbre de Jefes de Estado y Países Asociados del Mercosur en Santa Fe, cuna de la constitución nacional y del canciller Jorge Faurie, que bregó por llevar la reunión a su ciudad natal.

Con Bolsonaro, Mario Abdo Benítez, Tabaré Vázquez, Sebastián Piñera y Evo Morales en la mesa, Macri pasará revista de los avances en las negociaciones tendientes a abrir nuevos mercados, incluyendo los pasos dados para cerrar tratados de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés), que se vislumbra en su epílogo y que podría incluso anunciarse en agosto; Canadá, cuyo cierre se estima a fin de año o comienzos de 2020, y Corea del Sur.

El presidente también pretende llevar a discusión un esquema de negociación más flexible, que le permita a los socios negociar concesiones de rebajas arancelarias a distintas velocidades y sin sufrir el bloqueo del resto, sea por desinterés o falta de recursos para abordar las discusiones, como ocurre ahora a causa de una resolución adoptada en 2000.

El Gobierno espera así un "permiso" para lanzar un diálogo formal con países interesados en un mayor vínculo con el sector productivo nacional, pero que los industriales brasileños no ven con buenos ojos. Será también, desde otro punto de vista, un guiño a la administración de Bolsonaro y el ala más liberal de su gobierno, que fue mutando con los meses de su decisión de implosionar el Mercosur, pero que ahora reconoce su utilidad.

Macri habló días atrás ante empresarios pyme y les anunció que la Casa Rosada quería iniciar tratativas para un acuerdo económico con los Estados Unidos, de la mano de Brasil. Nada se dijo del Paraguay ni Uruguay. Los orientales, por su parte, insisten en tener un trato preferencial con China. Sin embargo, la mirada argentina es que las más grandes economías requieren una negociación en conjunto para mostrar músculo, y no serían las destinatarias de una eventual medida flexibilizadora.

Cualquiera sea el resultado, un avance en este sentido perforará aún más el Arancel Externo Común (AEC), cuyo estado será puesto a discusión, en parte motorizado por la cartera de Producción, que insiste con rebajar tasas para importar bienes intermedios y tecnología.

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