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Macri almorzó con Merkel que elogió medidas como el acuerdo con holdouts

El Presidente dio otro paso hacia la integración del Mercosur con la Unión Europea. Con cautela, ambos mandatarios hablaron sobre profundizar relaciones

por  ROMAN LEJTMAN

Especial El Cronista en Alemania

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Macri almorzó con Merkel que elogió medidas como el acuerdo con holdouts

Dados de atún rojo empanados en sésamo, pato con guarnición y frutos rojos de postre, sirvió el protocolo de la Cancillería alemana para recibir a Mauricio Macri y su comitiva. La charla fluyó sin inconvenientes porque cada uno de los comensales tenía un micrófono al lado del plato y un audífono en el oído que recibía una traducción al instante de las conversaciones que protagonizaron Ángela Merkel y Macri. Fue un diálogo distendido que sirvió para confirmar que Alemania eligió a la Argentina para actuar como líder del Cono Sur en la relación política con la Unión Europea.

"Qué necesitan", inició Merkel el almuerzo cuando los catorce comensales ya se habían sentado frente a su respectivo cartelito. La canciller alemana elogió la decisión de Macri de acordar con los holdouts, entendió las consecuencias sociales y económicas del ajuste tarifario y consideró indispensable que se profundicen las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur.
Macri argumentó que su programa político se basa en el libre comercio, describió la situación institucional en América Latina y ratificó que su objetivo estratégico consiste en acercar la región a Europa. El Presidente pretende usar a su favor la complejidad de la crisis que azota a la Unión Europea –Brexit, terrorismo, refugiados, cambio climático– y quiere ubicarse como el líder de una nueva etapa geopolítica en el Mercosur.

En este sentido, Macri asume las actuales dificultades de la UE y ya comprendió que ese bloque de 27 países busca evitar que China y Rusia se transformen en los principales jugadores de América Latina, como sucedió cuando Cristina Kirchner, Hugo Chávez y Evo Morales trataron de imponer su discurso único. Fue en ese momento que Pekín y Moscú profundizaron su influencia en América Latina y la Unión Europea se transformó en un bloque económico fantasma que era rechazado por el encuadramiento populista que ejecutaban Argentina, Venezuela y Bolivia.

El Presidente olfateó su oportunidad histórica, pero también debe enfrentar a los propios demonios regionales. Brasil está en perpetua crisis institucional, Venezuela es una bomba de tiempo y la Argentina aún aguarda su resurgimiento económico tras un ajuste que paralizó la economía y aumentó el desempleo formal e informal. Por eso, Macri sostiene que su principal palanca en Europa es su voluntad de restablecer el diálogo y aparece cauto cuando se le preguntan sobre los tiempos de un posible acuerdo entre la UE y el Mercosur.

"Hemos hecho un intercambio de ofertas. Son muy sencillas, pero es un avance formidable frente a lo que había con anterioridad", explicó entre plato y plato. Y aprovechó la presencia de los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti, y de Misiones, Hugo Passalacqua, para ratificar su decisión de incluir a todas las fuerzas políticas en su gestión de gobierno.
Schiaretti y Passalacqua ratificaron los comentarios del Presidente y el gobernador de Misiones avanzó un paso más: invitó a Merkel a visitar las Cataratas del Iguazú y aseguró que la integración del oficialismo y la oposición ya es una razón de Estado. Merkel, según reveló uno de los comensales, sonrió sorprendida.

Al concluir el almuerzo, la Canciller y el Presidente hablaron de fútbol. Merkel se mostró preocupada por el próximo partido de Alemania contra Francia por la Eurocopa, y Macri se mostró entusiasmado por las posibilidades de la Selección Nacional en el próximo mundial que se hará en Moscú. Después bajaron a la conferencia de prensa, adonde ambos mandatarios ratificaron su predisposición a trabajar en conjunto y a profundizar una relación diplomática que nadie esperaba siete meses atrás.

Precisamente sobre esa relación bilateral, Macri hizo una exposición en la Fundación Konrad-Adenauer, un centro de estudios que apoyó al Presidente cuando aún no soñaba con llegar a la Casa Rosada. Frente al edificio de la Fundación, como una patrulla perdida, quince militantes K gritaban a voz en cuello: "Panamá, la plata adonde está". Sin inmutarse, el Presidente ingresó al auditorio, saludó a sus amigos y se alistó para hacer una presentación de veinte minutos, antes de contestar las preguntas de la audiencia.

Tras ser introducido por el titular de la Fundación, Macri describió su proyecto de gobierno y planteó en público ciertas definiciones que había compartido con Merkel en privado. El jefe de Estado se mostró muy crítico con Venezuela
–cuestionó la crisis económico y la asfixia que sufre la oposición– y exhibió su voluntad de acotar el margen de maniobra de China en la región.

Es la primera vez que Macri se muestra públicamente inclinado en recortar las ambiciones de Pekín en el Mercosur y fue también la primera vez que propuso que la UE ejecute una estrategia de balance de poder para compensar la voracidad que exhiben China y Rusia. Este comentario –sin ninguna duda– es el resultado directo de las conversaciones reservadas que el Presidente mantuvo en Bruselas y en Berlín.

Si Macri pretende liderar la articulación política entre el Mercosur y la UE, debe reducir los niveles de influencia económica que pretenden ejercer Xi Jinping y Vladimir Putin. Es una sugerencia implícita que ha escuchado como una letanía en Bélgica y Alemania, durante las últimas setenta horas.
Cuando terminó su exposición, Macri regresó a su táctica de utilizar el fútbol para completar la seducción del selecto auditorio. "Me parece bien que ustedes ganen la Eurocopa, y que nosotros con Messi salgamos campeones en Rusia", dijo ante las carcajadas de los trescientos invitados especiales que llegaron a la sede de la Fundación Konrad Adenauer.

Macri aún no sabía que el Tata Martino había renunciado a la selección nacional, harto del manoseo de la AFA. Al presidente –secreto de Estado– le gusta el Cholo Simeone. La agenda presidencial hoy incluye una ronda con empresarios: reuniones con Mercedes Benz, y Siemens, entre otros.