Los socios del Mercosur presionan a Alberto para que revea su salida de los acuerdos comerciales

El presidente conversó por teléfono con su par uruguayo, Lacalle Pou, que le planteó los reparos de los demás países y sondeó la posibilidad de ir a un esquema mixto de negociación que no implique que la Argentina se retire de la mesa.

El presidente Alberto Fernández mantuvo esta mañana una videoconferencia con su par uruguayo, Luis Lacalle Pou, quien pidió el mano a mano entre líderes de países vecinos tras la imprevista decisión de la Argentina de abandonar la agenda de negociaciones comerciales del Mercosur, a raíz de la recesión que padecerá la economía por el parate impuesto para frenar el coronavirus.

Según un escueto comunicado de la Presidencia, la charla llevó a que ambos mandatarios se comprometan en profundizar el trabajo conjunto dentro del Mercado Común del Sur para "corregir las asimetrías de la región", y comprometieron a sus ministros de Relaciones Exteriores, Felipe Solá y Ernesto Talvi, a diagramar una agenda de trabajo conjunta.

El contacto, que duró aproximadamente 30 minutos, fue solicitado por la parte oriental tras una reunión de urgencia ocurrida el lunes en Montevideo entre Lacalle Pou y su canciller frente al cimbronazo que provocó la decisión argentina de salirse de las negociaciones de tratados de libre comercio con países o bloques económicos extrarregionales.

“La decisión no es irnos del Mercosur, es hacerlo más grande, con más miembros , sostuvo el mandatario argentino frente a su par del Uruguay.

El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou pidió certezas sobre la posición argentina respecto del Mercosur.

 

Negociación "a dos velocidades"

La unión aduanera que integran la Argentina, Brasil, Paraguay y el Uruguay venía negociando acuerdos con Canadá, Corea del Sur, Singapur y, más adelante, preveía hacer lo mismo con el Líbano, Indonesia y Vietnam.

Este semestre, los guaraníes lideran las conversaciones como presidentes rotativos del bloque y el próximo semestre esa tarea recaerá en los orientales, que a su vez pasarán en diciembre la posta a la gestión de Alberto Fernández.

Los uruguayos quisieron saber con la comunicación telefónica si la posición argentina tiene matices y acaso es posible avanzar en una posición intermedia que no lleve a la ruptura institucional. De allí que surgiera la inquietud de plantear una estrategia de negociación "a dos velocidades" que permita a los socios con visiones más liberales avanzar a su ritmo y al mismo tiempo impedir que Argentina se retire de la mesa de tratativas.

El canciller uruguayo declaró este martes que su país aspira a que la Argentina participe como observador y eventualmente continúe el camino según su capacidad. Reconoció que la crisis local justifica en cierta medida el planteo, y evitó hablar de "rupturas" en el orden institucional.

En efecto, el gobierno de Alberto Fernández está arrinconado por sus otros tres socios comerciales y casi que aislado en términos políticos en la región. Los gobiernos de Jaír Bolsonaro, Mario Abdo Benítez y Lacalle Pou proponen recetas de mayor liberación -entre ellas, la rebaja de los derechos de importación por medio de una revisión profunda del Arancel Externo Común (AEC)- mientras que el Gobierno nacional "no ve posible seguir avanzando al mismo ritmo que plantean el resto de los socios" y prefiere discutir "soluciones jurídico-institucionales que permitan al resto poder hacerlo" , de acuerdo a un documento al que accedió este diario.

El planteo argentino, a las claras, supone activar negociaciones al más alto nivel porque supone reformar el Mercosur en tanto una resolución conjunta del año 2000 impide a los socios negociar concesiones arancelarias sin el acuerdo del resto o por separado.

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