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Los intendentes fueron a la Rosada con pedidos de obras y de coparticipación

Mientras se negocia con los gobernadores, el Presidente abrió el diálogo con los jefes de capitales. Participaron de fuerzas distintas, incluso Capitanich y Vuoto, de La Cámpora

Mauricio Macri reeditó el modelo Néstor Kirchner. En parte. Fue una primera reunión pero cargada de simbología: almorzó en la Casa Rosada con los intendentes de cada capital provincial para analizar las agendas municipales. Con asistencia perfecta, incluso el chaqueño Jorge Capitanich (Resistencia), uno de los más cristinistas, sucumbió al llamado, anteponiendo "la gestión" por sobre la pelea política con la Casa Rosada, hoy por los fondos buitre. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien acompañó al Jefe de Estado en el encuentro, destacó el hecho de que el Presidente buscará "conocer de primera mano las inquietudes de todos los intendentes, más allá de su color político".
A diferencia de Cristina Fernández de Kirchner, que delegó esa tarea, el fallecido ex presidente (y previo intendente) Kirchner comenzó su tejido de poderío territorial en los mano a mano con los jefes comunales, en especial los bonaerenses y peronistas, conociendo la primera ventanilla de quejas del electorado, como una manera de sortear a los gobernadores. El líder de Cambiemos reedita, maquillada, primitiva, una símil estrategia. Pero por ahora ampliada, sin diferenciar partido político. "Mauricio es un fanático del municipalismo, por haber sido Jefe de Gobierno porteño. La mirada de los intendentes es muy importante para direccionar bien las políticas nacionales. Los gobernadores hablan de temas macro, como el 15% de coparticipación; los municipios tienen otras problemáticas", explicó a este diario Lucas Delfino, subsecretario de Asuntos Municipales de Interior.
Si bien en la Casa Rosada niegan una pseudo construcción de una Liga de Intendentes, admiten que la convocatoria hizo ruido en algunas provincias: "Llamó algún gobernador para quejarse". No es para menos. Según reconstruyó El Cronista, durante la primera hora y media, los 23 intendentes (más el dual porteño Horacio Rodríguez Larreta, también asistente a Olivos con gobernadores) expusieron sus problemas, con especial énfasis en las obras paradas. El propio Capitanich fue uno de los que más insistió. Macri anotaba en una libreta los reclamos. "Después ellos se intercambiaron tarjetas porque no se conocían entre sí", confiaron fuentes presenciales.
"Hemos tocado temas de infraestructura, residuos urbanos, transporte público. El Presidente nos convocó y esto es algo que no sucedía antes en la Argentina", celebró el intendente radical de Córdoba, Ramón Mestre, en conferencia de prensa posterior junto a Frigerio, Raúl Jalil (Catamarca, FpV) y el massista Gustavo Sáenz (Salta).
"Definitivamente fue una reunión amable", sorprendió Capitanich (en Facebook ya que prefirió dejar Balcarce 50 sin hacer declaraciones). Y explicó: "Traté de no generar una discusión del tipo política y centrarme en la gestión. Para mi es perfectamente factible tener fuerte oposición en lo político y estrategias de cooperación en la gestión". Fue uno de los que planteó el tema coparticipación (provincial que derrama en los municipios), al reclamar "el 16,9 % para el Chaco".
Antes de la cumbre, Frigerio había adelantado que el Gobierno va a ir recibiendo "a muchos intendentes". En rigor, su ministerio viene juntándolos por provincia.
El encuentro no tuvo ningún faltazo: a los ya mencionados, se sumaron, entre otros, referentes de Cambiemos, como Julio Garro (La Plata), kirchneristas como Fabián Ríos (Corrientes) y radicales como Leandro Altolaguirre (Santa Rosa, La Pampa). De Ushuaia (Walter Vuoto, camporista, ausente en la foto oficial por ir al toilette) al jujeño Raúl Jorge, cerca de La Quiaca.