EL ESTABLISHMENT SÓLO SE PRONUNCIÓ POR LO BAJO, POR TEMOR A REPRESALIAS OFICIALES

Los empresarios apoyan la expropiación de YPF pero no la forma en que se realizó

Las grandes compañías temen que sea el inicio de un proceso mayor de estatización. Pero miran la oportunidad económica que podría significar para algunos sectores

Fueron pocos los que se atrevieron a expresarse públicamente en torno a la decisión del Gobierno de expropiarle a la española Repsol el 51% de las acciones de YPF. Los empresarios practican el silencio desde que la presidenta Cristina Fernández fue reelecta, en octubre del año pasado. Frente a esta medida, sólo se escucharon voces de dirigentes de algunas cámaras de pequeñas y medianas empresas, la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, y recién el viernes se sumó la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que emitió un comunicado con críticas a la forma en que se tomó posesión de la petrolera y a la falta de seguridad jurídica, como es habitual en su discurso.
El resto de las entidades optó por callarse. Pero detrás de este perfil bajo, y pese al temor que les genera a algunos dirigentes de empresas que esta avanzada estatal sobre la mayor compañía del país sea el inicio de un plan nacionalizador mucho más ambicioso, la mayoría del empresariado aplaude con bríos la decisión oficial.
Con el control estatal de YPF, en teoría, el campo ya no sufriría faltante de combustible para encarar una siembra o una cosecha; la industria dejaría de padecer la falta de gas para sus procesos productivos y en el interior ya no tendrían que pagar la nafta o el gasoil a precios muy superiores que los de Capital Federal; los sectores proveedores de la industria petrolera ya no tendrán que competir con los productos extranjeros para abastecer a la empresa porque se cumpliría a rajatablas, sin dudas, el compre nacional.
Sobran los motivos para que el empresariado avale el proyecto del Gobierno y abandone por un momento los cuestionamientos a la falta de seguridad jurídica y de un clima amigable para atraer inversiones privadas ¿Cuántos negocios que durante más de una década fueron ofrecidos a capitales extranjeros podrían recuperarse? Al establishment hoy le conviene el discurso nacionalista. Algunos empresarios más afines a la ideología del Gobierno creen realmente que un recurso como el petróleo es estratégico para un país y debe ser administrado desde el Estado, pero otros se suben a la ola nacional y popular con la mira puesta en la caja de YPF y los negocios que pueden llegar a hacer a partir del nuevo modelo de gestión estatal. Y algunos pocos se muestran perplejos frente a la medida y consideran que la empresa debe seguir siendo manejada por capitales privados.
En la UIA, por ejemplo, conviven muchas posiciones al respecto. Y serán puestas sobre la mesa mañana, cuando se reúna la Junta Directiva de la entidad para analizar el tema. Según fuentes de la central industrial, en la entidad están los sectores que entienden que el tema de la energía es estratégico, que no puede ser un bien más de la economía; las grandes empresas, que si bien avizoran un potencial negocio, temen que lo de YPF sea el inicio de un proceso mayor, y otros sectores que critican fervientemente la decisión, aunque este último grupo es ínfimo.

Modus operandi

La forma en que el Gobierno intervino la compañía y echó violentamente a una veintena de directivos de la petrolera el mismo día que envió el proyecto al Congreso es motivo de fuertes críticas entre los empresarios, así como también el hecho de que la expropiación se haya realizado sin un pago indemnizatorio previo que hasta Venezuela hizo, pero al final de la discusión estas cuestiones se vuelven anecdóticas y lo que prima es el apoyo a la cuestión de fondo, es decir, que YPF vuelva a ser nacional.
En el comunicado que emitieron el viernes, presionados por los empresarios más antikirchneristas que la integran que son cada vez menos, la AEA afirmó que en una sociedad democrática moderna, el rol decisivo del Estado es el de asegurar un marco de previsibilidad, de reglas de juego y de respeto a los contratos que permitan a las empresas privadas desarrollar inversiones. En este marco, la expropiación debe considerarse un hecho de excepción y es de vital importancia que de procederse a ello, se haga respetando la Constitución Nacional que en su artículo 17 requiere que sea por causa de utilidad pública calificada por Ley y previamente indemnizada.
Los empresarios de la asociación que preside Jaime Campos debatieron al respecto el jueves a las 19, en una reunión de la Comisión Directiva. Y pese al comunicado, fuentes que estuvieron presentes en el encuentro aseguran que se percibió un gran aval a que YPF vuelva a tener mayoría estatal. Lo que demuestra que más allá de las ideologías, lo que importa es siempre el negocio.