Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Los costos que mide Macri: ir lento por negociar o rápido con decretos

Imagen de HERNÁN DE GOÑI

por  HERNÁN DE GOÑI

Subdirector Periodístico
0

macri img caminando

macri img caminando

El gobierno nacional encontró un mecanismo simple y polémico para reforzar el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, un distrito que tiene su mismo color político. A través de un decreto simple, modificó el porcentaje de coparticipación federal que le había asignado Eduardo Duhalde en 2003, antes de dejar la presidencia. La norma obedecía una pauta de la ley de 1988, que establecía que los porteños debían recibir, en pesos constantes, una cifra similar a la que recibía la entonces Municipalidad. Con ese precepto, la cifra en cuestión pasó de 1,40% a 3,75%.

La decisión levantó polvareda en varias provincias, que habían recibido de parte del propio presidente Mauricio Macri el compromiso de discutir racionalmente y consensuar, nuevas reglas para un reparto de fondos. Hay un justificativo básico para esta transferencia, que es el traspaso de parte de la Policía Federal.

La Ciudad adelantó que ese refuerzo también le permitirá financiar otros servicios que todavía maneja la Nación, como ser la mayoría de los fueros de la justicia porteña.

La incertidumbre que el decreto no aclaró (y que le evitaría una pelea con aliados y opositores), es a quién corresponde restarle el porcentaje que va a la Ciudad. El que resigna gastos es el Poder Ejecutivo, con lo cual correspondería que achique su parte.

El otro factor que irrita es el uso de las facultades que le permiten eludir al Congreso, con el argumento de que está en receso. En el mismo día, el Gobierno apeló a otro decreto para dictar la emergencia nacional en seguridad.

Macri sigue considerando que está habilitado para avanzar a su propio ritmo en sus primeros cien días de gestión. En su concepción, empieza a pagar costos políticos cuando se queda quieto. Deberá medir si el uso indiscriminado del decretismo deja de ser una solución y se vuelve parte de los problemas.