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Los compromisos fiscales serán alcanzables si la economía logra un crecimiento más vigoroso

Imagen de HERNÁN DE GOÑI

por  HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico
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Nicolás Dujovne ratificó ayer un sendero descendente para el déficit fiscal. No es una novedad, ya que se trata de una política comprometida por el presidente Mauricio Macri desde el comienzo de su gestión. Pero lo que hizo el ministro de Hacienda es poner sobre la mesa algunos cambios con los que busca generar más credibilidad sobre el cumplimiento de los objetivos. Por empezar, anticipó que el resultado fiscal se conocerá en una fecha fija todos los meses, y que habrá metas trimestrales, que en caso de no ser alcanzadas, serán rebalanceadas con las del período siguiente.

El funcionario también decidió incorporar algunos ajustes metodológicos: el más relevante es la exclusión de la contabilidad fiscal de las rentas que genera el Banco Central. Alfonso Prat-Gay había decido dejar de contabilizarlas como recursos corrientes y las ubicó como financiamiento. Dujovne reafirmó que irán por afuera de la planilla, lo que implicará que el resultado financiero empeorará este año, hasta ubicarse en 5,8% del PBI.

Lo que necesita el Gobierno para avanzar en esta línea, es que la economía logre una recuperación un poco más vigorosa. El Palacio de Hacienda ratificó la necesidad de continuar achicando los subsidios que todavía paga el Estado en rubros como energía y transporte. Pero para que ese esfuerzo no se traduzca en costo político, hace falta que la suba esperada del PBI esté más cerca de las previsiones optimistas que la de aquellos que todavía ven con cautela el proceso reactivador.

La industria tiene por delante un panorama mejor que el de 2016. Según los datos de FIEL, el sector automotriz ya tiene variaciones anuales significativas, que hacia adelante ayudarán a mantener la producción fabril en terreno positivo.
El sector agropecuario continuará con su aporte dinamizador, aunque se notará menos porque fue el que menos sufrió. Lo que resta es que el consumo, la inversión y la obra pública tengan en los meses que vienen un comportamiento mejor. Porque de lo contrario, la transparencia fiscal y el compromiso de reducir el déficit corren el riesgo de quedar a mitad de camino.