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Los actores del sistema tributario: quién es quién y cuáles son sus obligaciones

En Argentina conviven cuatro sectores que frente a los tributos mantienen una situación diferente, algunos son privilegiados y otros no. A continuación un repaso por cada uno de ellos.

Los actores del sistema tributario: quién es quién y cuáles son sus obligaciones

En Argentina conviven cuatro sectores que frente a los tributos mantienen una situación diferente, algunos son privilegiados y otros no. Se clasifican en cinco actores: el sector formal de la economía, los que se desenvuelven en el sector informal, los pasivos, los “exteriorizadores” ocasionales y el Poder Judicial. El primer grupo está compuesto por los contribuyentes autónomos, los empleados en relación de dependencia y las empresas, cualquiera sea el formato o tipo societario que adquieran.

Todos ellos contribuyen al Estado de diferente manera; en general no reciben una contraprestación equivalente al aporte que realizan, dan más de lo que reciben. Por otro lado existe un sector informal que contribuye muy poco, limitándose únicamente al pago de los impuestos que gravan al consumo en el momento en que adquieren bienes o servicios. También, existe un sector que no paga sus impuestos y espera que, cada tanto, se habilite un blanqueo de capitales para saldar en forma mínima su pasado tributario.

Por último están los pasivos, que ya contribuyeron oportunamente cuando estaban en actividad, pero como cada tanto el Estado ingresa en estado de déficit fiscal, tienen que continuar pagando impuestos, transformándose en una tributación que se hace indefinida en el tiempo. Además de aportar, cada uno de los actores reciben bienes y servicios por parte del Estado. Sin embargo, como el aporte que realiza cada uno de ellos es desigual, algunos reciben más de lo que contribuyen y otros mucho menos, generándose de esta manera una contribución desigual que no guarda equilibrio. En menor medida, se podría decir que existe un quinto actor que está representado por el Poder Judicial, que no paga el Impuesto a la renta (Ganancias), no por que la ley 20.628 lo exima sino porque a través de una acordada de la Corte Suprema (20/96) se declaró la inaplicabilidad de la derogación de la exención en el impuesto para los magistrados y los funcionarios del Poder Judicial de la Nación que se había realizado en 1996.

Actualmente, mediante la última modificación realizada en el tributo, a través de la ley 27.346 se dispuso que tendrán que tributar los Magistrados, Funcionarios y Empleados del Poder Judicial de la Nación y de las Provincias y del Ministerio Público de la Nación cuando su nombramiento ocurra a partir del año 2017.  Pero, en este punto, todavía no está dicha la última palabra ya que seguramente se generarán reclamos basados en el fundamento de que a igual tarea tiene que percibirse igual salario.

Cada uno de los actores:

1-Sector formal: Prácticamente sostiene al Estrado, paga altas tasas nominales de tributos para compensar a los aportes efectivos insuficientes que se producen por los que no pagan. Solventan solidariamente a los que no pueden y a los que no quieren pagar impuestos. Abonan tributos al consumo, casi sin darse cuenta, en cada compra que realizan y en todos los servicios que contratan. Los tributos están representados por el Impuesto al Valor Agregado con tasas altas y el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que se va incrementando en efecto “cascada” en cada una de las etapas de producción y comercialización. Además, estos actores pagan el impuesto a la renta (Ganancias), que no es tan progresivo ni parejo porque, por ejemplo, los autónomos abonan más que los que se encuentran en relación de de pendencia, originado por el importe diferente del rubro de la deducción especial que pueden computar los primeros que es 3,8 veces inferior al que deducen los empleados, sin justificación alguna. Ocurre a veces que las personas llegan a pagar de Impuesto a las Ganancias con la tasa máxima del 35%, que iguala lo que pagan las grandes empresas. Se encuentran “presos” de los impuestos porque sufren retenciones “en la fuente” que les efectúa el que les paga el sueldo o el honorario. Pagan impuestos al patrimonio, sin poder descontar los pasivos, no midiéndose de esta forma correctamente la capacidad contributiva que tiene cada persona o empresa. Pagan el IVA e Ingresos Brutos de dos maneras: 1) en sus propios consumos, y 2) por el valor agregado incorporado en la etapa que intervienen y que luego, en el caso del impuesto nacional, trasladan a la siguiente. El aporte que realizan no se condice con lo que reciben del Estado, ya que tienen que hacerse cargo de la educación de sus hijos, de la atención de la salud y de la seguridad.

2-Actores informales: Se podrían clasificar en informales “justificados” y en los “no justificados”. Los primeros se encuentran literalmente afuera del sistema y por los vaivenes de la economía es difícil que se incorporen al sector formal. No pueden contribuir, pero el Estado no los puede desatender. Transitan por el sector informal, que se podría afirmar que es la única expresión de la economía pura de mercado que existe, ya que el Estado no interviene en lo más mínimo. Estos actores informales justificados reciben subsidios representados por asignaciones por hijo; reintegro de una parte mínima del IVA de sus compras, etc. Otros son los informales “no justificados” que eligen transitar por el sector informal, realizan actividades por afuera del circuito legal de la economía sin pagar impuestos. No contribuyen al Estado del cual paradójicamente reciben sus bienes y servicios. Estos últimos reciben subsidios indirectos soportados por los que están en el circuito formal. 

3-Los exteriorizadores: En general mantienen una buena situación económica, conseguida por realizar actividades lícitas o ilícitas por las que no se abono impuestos. Su economía les permite poder asesorarse para acceder en tiempo y forma a los blanqueos que con frecuencia aprueba el Estado. Sólo tienen que aguardar que pase la sortija de un nuevo plan de exteriorización de activos para abonar una mínima tasa de penalidad que les limpia su pasado. Aprovechan la necesidad que tiene el Estado, cada tanto, de hacerse de fondos para mejorar la macroeconomía.

4-El sector pasivo: Está representado por jubilados que precisan de una mayor  asistencia por parte del Estado y muchas veces no la tienen, o es insuficiente. Ya contribuyeron en su vida activa, cuando también ahorraron parte de sus ingresos para su jubilación futura. Sin embargo, en muchos casos tienen que continuar pagando impuestos descontados de lo que reciben en sus prestaciones previsionales, provocándose que se tenga que tributar dos veces por el mismo motivo, sin que exista una nueva actividad que genere alguna renta. Un ejemplo de esta distorsión es el Impuesto a las Ganancias en las jubilaciones.

Tipos de impuestos:

Existen los impuestos que gravan el patrimonio, los que alcanzan al consumo y los que se aplican sobre la renta. Se los define como directos e indirectos, los primeros gravan a las personas y a las empresas, los segundos a las actividades que ellos realizan. Otra clasificación que existe es en impuestos regresivos, que afectan a todos por igual sin considerar la capacidad contributiva que posee el contribuyente; mientras que los progresivos gravan con tasas más altas a los que más capacidad contributiva poseen. Los directos son progresivos; en cambio, los indirectos son regresivos. Un ejemplo de los primeros sería el Impuesto a las Ganancias, bien aplicado, (a más ingresos más impuesto); una muestra de los segundos el Impuesto al Valor Agregado (la misma alícuota a todos por igual).   

Evolución del empleo no registrado:

La evolución del empleo no registrado en el país, desde el año 1990  hasta el año 2003, medido como el porcentaje de asalariados a los que no se les descuenta el aporte jubilatorio, demuestra que se produjo un incremento del “empleo informal” del 78%. Según datos oficiales, surgidos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el porcentaje de asalariados no registrados se incrementó del 25,2% al  44,8% en ese período. Este es sólo un síntoma de la enfermedad conocida con el nombre de economía informal, y que aparece cuando las  actividades se desarrollan al margen de la ley y en consecuencia sin pagar tributos. En esos trece años, la menor brecha de informalidad se produjo en la Ciudad de Buenos Aires, incrementándose el empleo no registrado un 28%; en la Provincia de Buenos Aires el empleo informal tuvo un aumento de más del 73%. Mientras tanto, el incremento promedio en todo el interior del país fue alrededor del 87%. Los números demuestran que los niveles de empleo no registrado se incrementaron notoriamente en los años en que se aplicaron las normas de flexibilización laboral en el país, justamente en la famosa década del 90. Posteriormente, del año 2003 al año 2013 los porcentajes de empleo no registrado bajaron al 32%, pero a pesar de ello siguen siendo altos en comparación con los que había al inicio de la década de los 90. Esto sucedió a pesar de la existencia del generoso blanqueo laboral que hubo en el año 2008.

Entonces, qué es lo que prevalece:

De la misma manera de lo que dice el refrán del “huevo o la gallina”, es difícil asegurar si:

A-la inequidad impositiva, con alta presión tributaria, es lo que provoca la economía informal: los contribuyentes se resisten, o no pueden a pagar tributos “injustos”. O en cambio, b) la inequidad impositiva no se puede mejorar, ya que es la única respuesta que permite mantener los niveles de recaudación que necesita el Estado.

Seis propuestas de soluciones:

En un país, como el nuestro, que está integrado por estos diferentes actores tributarios, se deberían seguir estos postulados básicos: 

1-El Organismo Tributario tendría que poner todas sus fuerzas orientadas a controlar a los actores informales no justificados (los que a pesar de poder no quieren pagar impuestos).

2-Tendrían que acentuarse diferentes medidas nacionales y provinciales para lograr la esperada simplificación fiscal y reducción de la pesada carga tributaria; tal lo que expresa la ley Pymes recientemente sancionada (27.264).

3-Habría que evitar caer en la tentación de crear blanqueos para que los oportunistas puedan pagar una tasa mínima de penalidad y así salvar su pasado tributario. En los últimos ocho años se aprobaron tres blanqueos, viviéndose en una situación de blanqueo permanente, que desmotiva a los que pagan sus impuestos.

4-Deben apoyarse a los actores informales justificados para incluirlos socialmente en la economía, permitiendo que sus hijos puedan lograr la movilidad ascendente, que era una característica en las décadas pasadas.

5-Terminar de gravar con impuestos a la clase pasiva, para que las prestaciones previsionales que perciben constituyan el verdadero ahorro que formaron en su vida activa y no se traten como rentas.

6-Grabar en el Impuesto a las Ganancias a los sectores que hoy no pagan, como es el caso del Poder Judicial de la Nación.

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Comentarios7
Andres Solo
Andres Solo 22/01/2017 07:02:13

parcial

Andres Solo
Andres Solo 22/01/2017 06:54:20
Andres Bruno
Andres Bruno 21/01/2017 07:10:34

Se olvido del campo que paga retenciones cuando vende y no recibe nada a cambio, Verdaderos ciudadanos de segunda. Una vergüenza y una injusticia aceptada por el resto de la sociedad.

Walter Castro
Walter Castro 21/01/2017 11:23:44

Es uno de los pocos actores económicos que se benefician con la devaluacion

Eduardo Moser
Eduardo Moser 21/01/2017 01:25:36

Excelente nota.

rodrigo gomez
rodrigo gomez 31/01/2017 09:26:12

jaja

Jummungus
Jummungus 21/01/2017 08:11:08

La contraprestación para los autónomos no existe