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Lázaro Báez, de empleado bancario a rey de la obra pública del kirchnerismo

A través de su empresa Austral Construcciones amasó una fortuna bajo la tutela y la venia de Néstor y Cristina Kirchner. 

La relación de Lázaro Báez con el dinero siempre se mezcló con la actividad pública, privada y la política. De cajero de banco pasó a contador del Banco Santa Cruz y de allí saltó a una gerencia cuando en 1991 Néstor Kirchner gobernaba la provincia patagónica. 

Con el banco privatizado, el ex cajero se integró al directorio de Austral Construcciones y casi toda la obra fuerte de la provincia quedó entre sus manos, que nunca dejaron de contar dinero hasta hoy ( y por ahora) ya que cayó preso por orden del juez Sebastián Casanello.

El vínculo con los Kirchner fue fructífero y provechoso para Baéz, que nació el 11 de octubre de 1956 en Corrientes. El empresario fue quien construyó luego el fastuoso mausoleo en donde se depositaron los restos de Kirchner. Y, aseguran, compartió con el ex presidente su última cena. 

La fortuna de Baez creció de manera exponencial, adquirió campos y construyó una mansión en un inmenso predio en las afueras de Río Gallegos con un importante sistema de seguridad; se extendió al negocio petrolero y la compra de estancia cercanas al río Santa Cruz.

La causa conocida como la “ruta del dinero K”, que involucra a Báez, tuvo una reactivación importante semanas atrás a partir de la difusión, por Canal 13, de videos donde se ve al hijo de Báez, Martín, al contador Daniel Pérez Gadín y a su hijo y a otras personas contando millones de dólares y euros en la sede de la financiera SGI, conocida como ‘La Rosadita‘, en el barrio Puerto Madero.

El 30 de marzo publicó este diario que Austral Construcciones dejó de operar y se encamina a la quiebra. Según publicó el diario Clarín, si bien el empresario kirchnerista tenía planes de cerrar la firma en diciembre “de manera ordenada” y con la ayuda del gobierno de Alicia Kirchner, esto no ocurrió, ya que ni la gobernadora ni Máximo Kirchner respondieron sus llamados.

“Esperaba que lo ayudaran con el reclamo a Vialidad Nacional por las certificaciones, pero no hubo ningún gesto”, explicó una persona del entorno del empresario. El reclamo era por 19 obras y ascendía a los $ 400 millones.

Desde entonces, argumentando la falta de liquidez, Báez despidió al 50% de su personal y acumuló cuantiosas deudas en el Banco Nación y la AFIP.

El quiebre de la relación con el gobierno de Santa Cruz, que decidió suspender los 24 contratos que la Provincia había firmado con las empresas de Báez, habría acortado los plazos para Austral Construcciones, que se encuentra a un paso de la quiebra y sin fondos para enfrentar las deudas fiscales.