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"Las políticas pymes de los últimos 20 años no movieron la aguja"

La Cepal y la UE avanzan en un programa de investigación y asistencia técnica a gobiernos de la región para definir política pyme. Podrían avanzar con experiencia piloto en la Argentina

La Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) y la Unión Europa comenzaron en diciembre a implementar un programa de investigación y apoyo técnico a los gobiernos de la región para la instrumentación de políticas destinadas a las pymes. La Argentina es uno de los países elegidos para encarar este trabajo, que podría comenzar con alguna experiencia piloto, confirmó a El Cronista el jefe de la unidad de inversiones y estrategias empresariales de Cepal, Giovanni Stumpo, quien realizó una visita fugaz a Buenos Aires para exponer el lunes en el Consejo Federal Productivo. En una entrevista con este diario, el directivo fue contundente: "Las políticas que se hicieron hasta ahora en América Latina no movieron la aguja de las pymes". En este sentido, desde el organismo proponen un cambio en el diseño de políticas, con el foco puesto en el desarrollo de sectores estratégicos de cada país. "A nosotros nos interesa que haya países receptivos de este tipo de propuestas", dijo Stumpo.

¿Cómo debería encararse una política pyme?
–Creemos que una política pyme tiene dos grandes áreas en las que focalizarse: una es la de las medidas transversales, que son todas las que apuntan a mejorar aspectos de competencia, impositivo, trámite, acceso al crédito y a la tecnología de la información, entre otras. Y la otra es la convergencia de la política pyme hacia grandes ejes estratégicos.

–Lo que anunció el Gobierno la semana pasada es política transversal...
–Exacto. Esas medidas generan reglas más claras. Esa es un área y cada país tiene su problema específico. Pero además proponemos una visión distinta de gestión, que se basa en la experiencia de los últimos 20 años, en los que las políticas pymes no funcionaron. Si hay 200.000 empresas y sólo cambiás la situación de 5000, no mueve la aguja. No se modifica en forma sustantiva la situación de la pyme latinoamericana. Por lo tanto, hay que pensar de manera distinta.

–¿Por qué no funcionaron las políticas para las pymes?
–Por varias razones: programas de duración demasiado cortos, falta de fondos, metas demasiado ambiciosas para la capacidad institucional existente y objetivos limitados en los que se buscaba atender, por ejemplo, a pymes exportadoras que representaban un mínimo porcentaje del total. Entonces no se veía el impacto a nivel económico.

–¿Cuál debería ser el enfoque entonces?
–La convergencia de la política pyme hacia grandes ejes estratégicos, en lugar de tener muchos programas dispersos que no identifican prioridades. Más que buscar firmas ganadoras, hay que buscar cadenas o áreas ganadoras y ahí concentrar los esfuerzos. Este creemos que debe ser el nuevo rol de la política pyme, a partir de ver qué áreas son ganadoras para el país. A modo de ejemplo, en el sector de energía eólica, ¿hay capacidad nacional de producir las palas y todos los insumos necesarios para hacer funcionar los molinos o tenemos que importarlos de China?

–¿Qué diferencia existe entre las pymes de los países desarrollados y las latinoamericanas?
–En Europa, por ejemplo, hay una gran cantidad de firmas conectadas que son proveedoras de las grandes empresas; muchas que producen bienes personalizados o de alto valor agregado para mercados de nicho y muy pocas insertas en la producción de bienes de consumo masivo, que pueden competir con cualquier país asiático. Aquí hay muchas de esas y muy pocas de las otras. Además, una microempresa en Francia tiene el 70% de la productividad de una grande, mientras que en Perú, apenas el 6%. Y eso es porque están en sectores totalmente distintos. Las microempresas son de servicios o bienes de alta calidad en Europa, mientras que acá compiten con el gran supermercado o con los chinos, si hace prendas o zapatos.

–¿Y eso no es sustentable?
–No, y tiene muchas consecuencias, si queremos levantar la productividad de los países de la región. Porque no es cuestión de levantar la productividad de Arcor o Techint, que ya la tienen muy alta por cierto, sino de las pymes, ya que atrás de eso hay salario y, por ende, bienestar de la sociedad. El salario de un trabajador de una empresa pequeña en la Argentina es mucho más distante con el de una grande que lo que ocurre en Francia, Italia o España, donde la brecha es mucho menor.

–¿Tuvieron buena recepción por parte del gobierno de Macri con esta propuesta?
–Sí, lo que no quita que la Argentina pueda tener otras prioridades por el contexto económico, que obliga al Gobierno a resolver problemas de empleo. Entiendo la contingencia porque las economías nunca son totalmente estables. Pero hay que pensar también en el largo plazo y con experiencias pilotos podríamos tener resultados muy cortos.