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Jueves 4.1.2018
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Las facilidades para exportar obras de arte, envueltas en la polémica por el mega DNU

En diálogo con El Cronista el ministro de Cultura Pablo Avelluto justificó la inclusión de las modificaciones en el megadecreto rechazado por la oposición. La medida, festejada por galeristas, artistas y curadores, quedó en el medio de la disputa política que el oficialismo deberá afrontar en el Congreso.

Foto: prensa Ministerio de Cultura

Foto: prensa Ministerio de Cultura

El mega decreto de necesidad y urgencia para desburocratizar y simplificar el Estado que ingresó esta semana al Congreso para su tratamiento cosechó desde su publicación en el Boletín Oficial el 11 de enero más detractores que defensores. Apenas las voces del oficialismo –las que no se encuentran de vacaciones- defendieron la necesidad de modernizar algunas normas, mientras que el arco opositor criticó que la medida avanza sobre asuntos que le competen al Poder Legislativo. En medio de la pelea política hay un sector que festeja: galeristas, curadores y artistas celebra el capítulo XVIII del DNU que modifica la ley 24.633 sancionada en 1996 que refiere a la circulación internacional de obras de arte.

La iniciativa prevé que en 30 días –aún resta la publicación del decreto reglamentario- se simplifiquen los trámites para sacar obras de arte del país ya sea en carácter de venta realizada o para ser exhibidas y comercializadas en ferias internacionales.

Se deberá solicitar a través del sitio web de Trámites a Distancia un Aviso de Exportación –para obra de artistas vivos o fallecidos hasta hace 50 años- o una Licencia de Exportación – para piezas de artistas fallecidos hace más de 50 años (que podrían ser consideradas por el Estado Patrimonio Nacional), desconocidos o anónimos. La aprobación o no será comunicada en un plazo de 48 horas y las obras se podrán despachar como equipaje acompañado hasta 15 piezas por persona por vez.

Hasta ahora ese mismo trámite implicaba presentaciones ante dependencias culturales, escribanos o artistas que certifiquen obras y hasta solicitudes que se debían realizar exclusivamente en el Aeropuerto de Ezeiza aunque se viajase vía Aeroparque.

Foto: prensa Ministerio de Cultura

El DNU ingresó el pasado jueves al Congreso para su tratamiento en la comisión Bicameral de Trámite parlamentario, la cual tiene diez días hábiles para emitir dictamen. Luego pasaría al recinto para su debate – se estima que eso recién suceda una vez inauguradas las sesiones ordinarias el 1 de marzo - y sólo quedará confirmado si lo aprueban tanto en Diputados como en el Senado.

Si se tiene en cuenta que Cambiemos no cuenta hoy con mayoría propia en ambas cámaras, los rechazos a la medida que ya adelantó la oposición y las dificultades que tuvo para aprobar la reforma previsional el pasado diciembre, el final feliz para el DNU se vislumbra sombrío. En el barro político, apretado entre los 22 capítulos que conforman el decreto, quedó la modificación a la norma que regula la exportación de obras de arte; la necesidad de que se aprueben los cambios para el campo artístico es urgente.

El Cronista dialogó con el ministro de Cultura Pablo Avelluto en la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes donde se presentaron oficialmente las modificaciones a la norma y donde galeristas y curadores pudieron despejar sus dudas.  

Foto: prensa Ministerio de Cultura

Periodista: ¿Por qué se dejó atado a un mega DNU, q ya tiene presentaciones en la justicia por inconstitucionalidad hechas por el Frente Renovador, la modificación de una ley que, según el sector, es muy necesaria?

Avelluto: Porque se puede hacer. La posición del Frente Renovador está equivocada; imaginate que todo lo que hemos modificado por DNU es porque lo podemos hacer. Lo que no podemos modificar por DNU son cuestiones fiscales y cuestiones que hacen al concepto de la ley, por ejemplo la inclusión de la fotografía (N. d R. la ley original define qué elementos se consideran obras de arte, entre las que no se encuentra la fotografía), que es algo que todos queremos, pero eso sí hay que hacerlo por ley.

P: ¿Por qué no se trabajó directamente en una modificación de la ley a través de un proyecto?

A: Porque íbamos a tardar un montón. No te olvides que somos minoría en ambas cámaras. Lo que estamos haciendo es el proyecto para incorporar los temas que quedaron fuera de esto, pero todos los trámites que modificamos fueron cosas que podemos hacer con un DNU. La necesidad es obvia, (la actual ley) esta frenando el desarrollo de nuestro mercado de arte y del trabajo de nuestros artistas; y la urgencia, porque hacía 30 años que esto estaba parado.

P: Este proyecto nuevo lo están trabajando con Esteban Bullrich…

A: Es un proyecto nuevo de ley a partir de que Esteban fue electo senador. Él mismo me planteó que quería desarrollar, porque conocía la problemática, un nuevo proyecto de ley de circulación de bienes culturales que va a incluir la fotografía y el arte electrónico, que era otro tema que quedó fuera.

Foto: prensa Ministerio de Cultura

P: ¿Eso va a hacer este año?

A: Cuando este el proyecto y lo consensuemos en el marco de las comisiones de senadores y diputados. Creo que es un tema que todos vamos a estar de acuerdo.

P: El DNU en el que se incluye la modificación de la ley de circulación de obras de arte conlleva un debate político, con elementos que son mucho más polémicos, por decirlo de algún modo.

A: En el caso específico de la circulación nadie hasta ahora se ha manifestado contrario a esto. Había una necesidad. Le contamos al Presidente lo kafkiano que era todo esto, y lo delirante que es cuando muchas veces alguien quiere comprar una obra y la quiere sacar del país termina pagando un despachante de aduana más de lo que vale la obra, o lo que le pasa a alguien que quiere comprar una obra de arte y vive afuera. Cuando empezamos a explicar todo esto dijimos: hagamos lo que haya que hacer para resolverlo ahora, después por supuesto faltan un montón de cosas, pero es un paso imprescindible no solamente para los galeristas, que tienen un interés comercial en esto, o el mundo del turismo; es ridículo que te puedas comprar una campera de cuero y no una obra de arte que a lo mejor sale más plata.

Después tenés del otro lado a los artistas. Hay decenas de casos, como el artista que consiguió que lo invitaran a una exposición afuera. Sacar las obras era imposible, él no tiene plata para pagar a un despachante, no sabe si va a vender lo que lleva y si vende es otro despelote. Tenemos que ir hacia una formalización cada vez mayor. El mercado de arte es un mercado que crece en el mundo, y en particular el de arte contemporáneo. Veíamos que pese a la participación argentina en 2017 en ARCOmadrid, de Art Basel Cities Buenos Aires, artistas brasileños, mexicanos y colombianos de características muy similares a los nuestros e igual de buenos les va mejor. Eso es a lo que apunta a cambiar esto. Lo hicimos con la ayuda de todos, los galeristas y las cámaras.