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Larraquy: “El encuentro de Bergoglio con Bonafini cierra una grieta sobre los años '70”

Uno de los biógrafos del papa Francisco, el periodista abordó para Cronista.com la polémica visita de la presidente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo a Santa Marta, el recibimiento que le dio a Mauricio Macri, tras asumir como presidente de la Nación, sus “idas y vueltas” con el kirchnerismo, además de su rol en el Vaticano.  

Larraquy: “El encuentro de Bergoglio con Bonafini cierra una grieta sobre los años '70”

Marcelo Larraquy es periodista, historiador, se define agnóstico y se lo puede identificar como uno de los biógrafos del papa Francisco. Y es que de los ocho libros que lleva escritos, dos son sobre la vida de Francisco, a quien define como un personaje más de los ’70, tras haber abocado gran parte de su obra a aquellos años.

 En 2013, a pocos meses de que fuera nombrado Papa, escribió su primera biografía, Recen por él, en la que hizo hincapié en su rol durante los 70 -período por el que fue cuestionado- y sobre la Iglesia a la que llegaba. Su último libro, Código Francisco, de Editorial Sudamericana, es una continuación de aquel, haciendo foco en los desafíos que le tocó enfrentar en todo este tiempo, además de analizar su pontificado.

Durante la entrevista concedida a El Cronista Comercial, abordó la polémica visita de la presidente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, a Santa Marta, el recibimiento que le dio a Mauricio Macri, tras asumir como presidente de la nación, sus “idas y vueltas” con el kirchnerismo, además de su rol en el Vaticano.

 

¿Cómo interpretás la visita de Bonafini al Papa en Santa Marta?

- Creo que el encuentro de Bergoglio con Bonafini cierra una grieta sobre los años '70. Durante mucho tiempo desde el kirchnerismo se acusó al cardenal por "complicidad" con la dictadura. Se intentó manipular hechos históricos para deteriorar su figura y neutralizar sus críticas por la corrupción, el narcotráfico, la cooptación. Por eso, este encuentro busca borrar esas heridas. Francisco es un hombre libre, de autonomía política, que decide sus acciones bajo su propio discernimiento. Y con esta reunión buscó apartar los los rencores y las mezquindades del pasado. Me pareció un gesto saludable. 

 

¿Por qué hubo tantos enfrentamientos con el kirchnerismo mientras estuvo en el poder?

- El kirchnerismo quiso desplazar la influencia de la Iglesia después del 2001, que fue la única institución que quedó fuera del “que se vayan todos”. Entonces, en su idea fundacional de crear un nuevo poder, el kirchnerismo necesitaba erigirse como los únicos salvadores de una patria destruida, y desplazar completamente a la Iglesia. Pero un líder religioso y político como Bergoglio quiere decir su palabra y sus expresiones, siempre revestidas de una cuestión evangélica, desde la Catedral. Y el kirchnerismo, que era muy refractario a las críticas, lo sintió como una competencia interna. Es decir, podía desmantelar las oposiciones partidarias, pero no la voz de un cardenal que habla con autonomía política y con libertad de opinión.

 

Y, una vez nombrado Papa, ¿por qué recibió “amigablemente” a Cristina Fernández, en varias oportunidades?

- Me parece, primero, que es una defensa institucional frente a la posibilidad de que se adelanten las elecciones o haya una ruptura. Después, la relación con Cristina, en clave electoral, es muy fría, deja de recibirla. Incluso, cuando Scioli gana las PASO -que se inunda Buenos Aires- va a Roma, en busca de una foto con el Papa, y no la obtiene, no entra al Vaticano. Y después, toda la liturgia que impregna el kirchnerismo en cada uno de los encuentros no dependen del Papa. 

 

¿Cómo interpretás el recibimiento que le dio a Macri?

- Con Macri tiene diferencias políticas e ideológicas muy fuertes. De alguna manera, al catolicismo de Macri, Francisco lo ve como un evento social, "no comprometido". Más allá de eso, lo que entiende el Papa es que estaba en riesgo una vuelta al neoliberalismo, que deja gente fuera del mercado, que justamente es su crítica. Creo que no le quiso regalar un ambiente festivo y con sonrisas para que no se entienda que apoyaba este tipo de política.

 

-¿Y no le dedicó muy poco tiempo?

El macrismo lo explica como que Macri es un hombre ejecutivo y que en dos minutos podía plantear los temas. Igual ir tres días para 22 minutos es poco. Pero, ¿qué hubiera cambiado si eran 30 minutos? La desconfianza estaba en qué iba a pasar con el empleo, porque esa es la preocupación del Papa, porque la gente sin empleo, es una familia destruída y eso para el Catolicismo es pernicioso. Ellos ven la necesidad del empleo como la base del orden familiar.

 

¿Francisco influyó en los avances que vemos hoy en la justicia con los casos de corrupción?

- Sí. Tener un aval del Papa, para los jueces, es muy importante. No hay que negarlo.

 

¿Cómo deberíamos interpretar el rosario que le envió a Milagro Sala?

- Creo que tiene que hacerse una interpretación pastoral de una detenida para que ore, reflexione. Pastoralmente, no le podés negar un rosario a nadie. El Papa va a Ciudad Juárez, da homilías a gente detenida por narcotráfico, les lava los pies a criminales. Me parece que se hizo una suerte de sobrevaloración del gesto. El Papa no es partidista, siempre incomoda, siempre va a contracorriente sino, sería un funcionario.

 

-¿Por qué sigue demorando su visita a la Argentina?

En 2015 no quiso venir por clave electoral, el papa siempre genera, antes y después que venga convulsiones dentro de la iglesia y sociales, como ocurrió en México. Tiene mucha influencia política. No quiso venir en 2015 para que nadie leyera esto o lo otro de su discurso y seguramente está previendo su llegada para una gira en 2017.

 

Bergoglio en el Vaticano

La Iglesia, ¿necesitaba un Papa “menos conservador”?

- La Iglesia estaba asfixiando a sus propios fieles porque todos los días se encontraban escándalos y denuncias. El Vatileaks, de alguna manera, reveló una cara de la Iglesia que todos sospechábamos. Me parece que el gesto más político de Ratzinger fue renunciar. El estado de situación en que se encontraba la Iglesia necesitaba un hombre que la abriera. Y a la vez, la elección de Bergoglio fue extra-Roma, más que de la propia curia romana.

 

¿Por eso eligen a un papa del “fin del mundo”?

Sí, pero ahí hay un equívoco. No se trata de un papa del fin del mundo que llega a Roma. Es un papa muy cosmopolita, que viene de Buenos Aires, una ciudad en la que viven 3 millones de personas y que está en interacción con otras 12 millones. Entonces, es un Papa que conoce los problemas globales y los perjuicios sociales de la globalización. La cuestión de la pastoral urbana, que es justamente cómo transmitir a Dios en una ciudad, Bergoglio ya la aplicaba, al llevar al cristianismo a las periferias, que estaban abandonadas o que nunca había llegado.

 

¿Qué huella creés que dejará?

- No existe la posibilidad de decir “van tres años y los curas todavía no se pueden casar”, es impensable que, en los tiempos de la Iglesia, eso pueda cambiar. Me parece que abrió un debate sobre qué hacer con los divorciados, los gays o las familias ensambladas. Y la perspectiva es que sea un discernimiento personal; no es algo que está firmado. Eso es lo que propone, que ya internamente es revolucionario y mueve los cimientos, porque la doctrina y la disciplina se cerró mucho más con los últimos dos pontificados. Tiene muchas críticas internas por esto. Lo que pasa es que para los que están fuera del catolicismo parece muy poco, sin embargo es mucho. 

 

¿Y por qué no una sino dos biografías?

- Recen por él fue sobre cómo salía Bergoglio de los 70; cuál era su lugar y sobre la Iglesia a la que llegaba. Fui a hacer entrevistas a Roma y cuando volví la escribí en los primeros seis meses. Pero apenas terminé, me di cuenta de que era algo mucho más amplio y profundo, así que no suspendí el trabajo. Seguí buscando información y haciendo entrevistas. Código Francisco es una continuidad de Recen por él, pero con mayor profundización porque pasaron más de dos años. Además, volví a Roma dos veces y le di una mirada que el otro no podía tener por una cuestión de tiempo.