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"La transición va a tener inconvenientes, pero valoramos el rumbo del Gobierno"

El CEO de Amcham sostiene que se percibe un cambio relevante en política exterior, así como en la relación y el rol geopolítico de la Argentina con el mundo; también en la política para revisar los marcos regulatorios que incentiven la inversión

La visita del presidente estadounidense Barack Obama generó fuertes expectativas no sólo en el Gobierno, que busca reencausar el vínculo con los Estados Unidos, sino también en los empresarios, que esperan ser beneficiados de esta relación y aprovecharla para desarrollar nuevos negocios. En este escenario y para darle la bienvenida al mandatario, la Cámara de Comercio norteamericana en la Argentina (Amcham) realizará una conferencia el miércoles en La Rural, del que participarán funcionarios y hombres de negocios de ambos países. En diálogo con El Cronista, el CEO de la entidad, Alejandro Díaz, se mostró esperanzado en las oportunidades que genera esta visita y adelantó que habrá importantes anuncios de inversión para el período 2016-2019.

–¿Qué expectativas tienen los empresarios con el nuevo gobierno?
–Percibimos un cambio relevante en política exterior, así como en la relación y el rol geopolítico de la Argentina con el mundo; también la política para revisar los marcos regulatorios que incentiven la inversión. El cambio de dirección al cual vamos es donde genera las mayores expectativas. También nos pone en el desafío de monitorear las decisiones en materia política y social, y a su vez contribuir a manejar las expectativas de nuestras empresas y acompañar a través de un compromiso este proceso de transición.

–¿Cuáles son los principales desafíos del sector privado a partir de la visita de Obama?
–Como dije antes, las empresas están expectantes más que nada frente al cambio de políticas públicas. Tampoco podemos quitar de vista la importancia que genera que el presidente norteamericano visite la Argentina después de 19 años. Desde lo político confirma que los EE.UU. apoyan el cambio de política de la Argentina. En cuanto a los negocios, la llegada de Obama genera lo que se denomina el ‘Acelerador de la Inversión’, al poner a la Argentina otra vez en el spotlight de una empresa, y encima recibiendo razonables buenas noticias en lo que va de estos 100 días.

–¿Son todas buenas noticias?
Nosotros evaluamos las noticias en función de la dirección. Las empresas hace 100 años que están en la Argentina. Los problemas que se puedan plantear estos 100 días o todo este año son parte del proceso. La transición va a tener sus inconvenientes. Ya tuvimos una buena noticia que fue la salida del cepo, valoramos poder girar dividendos nuevamente, estamos observando la evolución del nuevo sistema del comercio exterior y viendo cómo se combate la inflación. Pero más allá de las presiones económicas que vamos a tener, valoramos el rumbo de las decisiones que se toman.

–¿Le cree al Gobierno cuando afirma que podrá controlar la inflación en el segundo semestre?
–Ningún país crece con 30% de inflación y menos si es endémica, que ya tiene ocho años. Además, la Argentina suma otro problema, que es el default técnico, que incorpora otra variable de incertidumbre a las tasas internas de retorno de la inversión. La inflación es un problema estructural que tiene que ser revertido, pero es el rebalanceo de las variables económicas lo que va a dar certidumbre a partir de 2017. ¿Es un problema la inflación? Sí. ¿Hay un plan claro antiinflacionario? Probablemente no, al menos explicitado.

–Para el Gobierno, el plan antiinflacionario es el monetario y fiscal...
–Las empresas perciben que el BCRA empezó a trabajar sobre la base de la inflación como un parámetro de este comportamiento económico que él puede manejar independientemente del Ministerio de Hacienda y Finanzas. Y eso ya es importante. Pero no veo un plan político antiinflacionario. El problema concreto es que durante los últimos 5 años hubo tal desajuste de la economía que ahora se requiere un acomodamiento de todas las variables.

–¿Cómo el sistema tarifario, por ejemplo?
–Sí, y que ni siquiera con las recientes modificaciones se pone en equilibrio. Le va a llevar 3 ó 4 años la revisión en todos los servicios. Esto recién está comenzando.

–¿Debería el Gobierno avanzar más rápido con este tipo de medidas?
–Hay decisiones que naturalmente se piensan hacer y tienen que medirlas por el impacto social. No podemos ser tan ingenuos de pensar que deberían tomar todas las decisiones juntas y encontrarnos con que en tres meses Macri perdió gobernabilidad.

–¿Qué rol juega la deuda en esto? Macri dijo que si no se resuelve el tema de los holdouts, el ajuste sería brutal...
–La única variable que va a contribuir para producir el impacto social son las inversiones. Ahora tienen un problema puntual, que para arreglar con los holdouts tienen que calzarse con deuda. Quizá las primeras tasas sean elevadas, pero habilita a obtener deuda pública y que los organismos privados puedan ofrecer deuda a las empresas.

–Mencionó que recién en dos o tres años se van a reacomodar las variables macroeconómicas. ¿Aun así cree que las empresas invertirán el año próximo en la Argentina?
–Si va Macri a la conferencia el miércoles, anunciaremos inversiones completas para el 2016 y 2017, y potenciales para el período 2016-2019 que estaban en carpeta a la espera d e un cambio en las reglas de juego. No vamos a adelantar el monto.

–¿En tan poco tiempo se aseguran de que las reglas cambiaron? En cuanto a las importaciones, el Gobierno había dejado trascender que liberaría todo y los sensibles siguen protegidos con licencias...
–Sí, absolutamente. En cuanto a las importaciones, creo que el concepto de libre mercado es inaplicable. Nosotros sabíamos que no se pasaría de blanco a negro en dos minutos, que habría una transición; lo cual no quita que nos gustaría que sea más acelerada, pero no podemos dejar de ignorar el impacto de la empleabilidad. Hay un proceso progresivo de liberalización de las importaciones.

–¿Todavía no está resuelto?
–No. Para dar un ejemplo, algunos medicamentos no han normalizado su flujo todavía.

–¿Cuál es el interés en materia de propiedad intelectual? ¿Se espera alguna gestión en el marco de la visita de Obama?
–Lo que se pretende es que se dé cumplimiento a la Ley de Patentes Argentina. Para eso hay que revisar las últimas decisiones tomadas por resolución, las guías de patentabilidad, que están en contra del proceso de la ley. Además, los procesos de aprobación de las patentes son mucho más largos que en el resto del mundo. En cuanto a si será parte de la agenda de Obama, no lo sé, pero Propiedad inte lectual es uno de los cinco temas que EE.UU. ha planteado en los últimos 150 años en las negociaciones bilaterales. ¿Crees que a la Argentina lo va a excluir? Hay que romper con la famosa mística de los laboratorios nacionales y los importados y empezar a trabajar con la innovación y la tecnología.