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La nueva conducción de YPF pidió la quiebra de su subsidiaria en EE.UU.

Se trata de Maxus, empresa que adquirió hace 21 años y que implica desembolsos millonarios. Su producción representa menos del 1% del total de la petrolera local

La nueva conducción de YPF pidió la quiebra de su subsidiaria en EE.UU.

La nueva cúpula de YPF resolvió poner punto final a una decisión que se venía gestando dentro de la petrolera durante la última década pero que hasta el momento nadie se animaba a tomar. La renovada conducción de la compañía, con Miguel Ángel Gutiérrez (presidente) y Ricardo Darré (CEO) a la cabeza, decretaron pedir la quiebra de su subsidiaria estadounidense Maxus, una empresa que YPF adquirió en 1995 bajo la gestión de la española Repsol.


La decisión fue informada el viernes en una comunicación girada a la Bolsa de Comercio porteña y a la Comisión Nacional de Valores (CNV). Allí, YPF reportó que Maxus Energy Corporation, Tierra Solutions, Maxus International Energy Company, Maxus (US) Exploration Company y Gateway Coal Company presentaron un proceso de reorganización –concurso preventivo– en Wilmington, Delaware, bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras de los Estados Unidos. Ahora, las autoridades judiciales estadounidenses deberán resolver si dan lugar a la quiebra.


El pedido de YPF (que a través de YPF Holdings controla a Maxus) tiene como telón de fondo cuestiones financieras y conflictos legales. Y es que la empresa genera más una dolor de cabeza que un activo para YPF: no sólo le cuesta inversiones millonarias con una contrapartida nula, sino que también está envuelta en un litigio por contaminación ambiental. En la última década, la petrolera local venía capitalizando a la empresa con desembolsos por cerca de u$s 1000 millones para mantener su funcionamiento, mientras que su producción y reservas representan menos del 1% del total de YPF.

Además, existe un juicio en marcha que demanda a la filial por la contaminación del río Passaic en Nueva Jersey, algo que ocurrió antes de que YPF tomara el control de Maxus. Anticipándose a eventuales litigios por este tema (incluyendo cualquier reclamo de alter ego), la petrolera local acordó un pago de u$s 130 millones a Maxus y la concesión de un préstamo de u$s 63,10 millones por parte de YPF Holdings. Los dos desembolsos "forman parte del marco de un plan de reorganización que será presentado para la aprobación del Tribunal de Quiebras", explicó la estatizada petrolera, que argumentó además que "en gran medida, la aludida contaminación ocurrió años e incluso décadas antes de la adquisición de participación por parte de YPF".