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La industria de alimentos y bebidas lidera el ranking de competitividad

Se trata del estudio comparativo que realiza la consultora Abeceb, en el que analiza 22 sectores manufactureros. El sector automotriz se ubica en el medio

La industria de alimentos y bebidas lidera el ranking de competitividad

En una Argentina poco competitiva en la comparación internacional, y con muchos desafíos por delante en ese sentido, la industria de alimentos y bebidas supo aprovechar su potencial para insertarse en el exterior con sus productos y posicionarse como la tercera abastecedora a nivel mundial. En el ranking de competitividad, es el sector que ocupa el primer puesto, mientras que en la otra punta se ubican las actividades de calzado e indumentaria como los menos competitivos.

Los datos corresponden a un análisis comparativo que realizó la consultora Abeceb y que mapea a 22 sectores manufactureros según su posición competitiva. Entre los de mejor desempeño, también se destacan las industrias de insumos básicos, la farmacéutica, los productos de petróleo y el sector químico. A su vez, los menos competitivos son liderados por calzado e indumentaria, pero le siguen la industria de la madera, maquinaria de oficina, autopartes y aparatos eléctricos.

Según repasó el director de la Unidad de Competitividad de Abeceb, Alberto Schuster, un país se considera globalmente competitivo cuando obtiene frente a otros una ventaja relativa que, con base en sus factores de producción, es el resultado de haber creado y mantenido un ecosistema que permite a sus empresas y emprendedores competir globalmente, generar utilidades, inversión y empleo.

El directivo consideró que en el año y medio de gestión de Mauricio Macri "se advierten avances orientados principalmente a administrar las fortalezas sectoriales para aprovechar las potencialidades existentes", pero "todavía es un desafío la necesidad de contar con una macroeconomía estable y un marco institucional sólido que promueva la competitividad y atraiga el proceso inversor".

El sector de alimentos es el más competitivo del país debido a su mercado interno y su gran inserción internacional. La Argentina es un jugador fuerte en este rubro, ya que es el tercer abastecedor alimenticio del mundo. Una de las razones, claramente, son los recursos naturales que tiene el país. Además, las sub-industrias como la molienda o los lácteos se localizan en las cercanías de los centros de producción primaria, lo que permite minimizar los costos de la materia prima.

De todos modos, Abeceb remarcó en su informe que uno de los grandes desafíos de esta industria es incrementar las exportaciones de productos procesados con mayor valor agregado y mejor precio relativo que los commodities industrializados. A diferencia de otros países como Brasil o Australia, que tienen condiciones geográficas similares, en la Argentina el 62% de las exportaciones alimenticias corresponden a derivados de la soja.

Para cambiar este escenario, el Estado deberá resolver los problemas de costos logísticos e impositivos, mientras que los empresarios deberán mejorar sus niveles de productividad mediante la modernización tecnológica, sostuvo la consultora.

El sector de bebidas ocupa el segundo lugar debido a sus altos niveles de innovación y buenos indicadores en materia laboral, a partir de bajos niveles de informalidad y costos laborales unitarios competitivos. En el rubro de insumos metálicos básicos, que se ubica tercero, se destaca la presencia de empresas líderes a nivel mundial, lo que le permite al país consolidarse como uno de los principales exportadores de productos siderúrgicos. El cuarto y quinto puesto quedó para la industria farmacéutica y la producción de petróleo, precisó Abeceb.

En la otra punta, se ubican los sectores menos competitivos, entre los que se destacan los de calzado e indumentaria. Se trata de rubros con altos niveles de informalidad y deficiencias productivas, como también en capacitación de personal, inversiones y acceso al financiamiento. La baja escala también juega en contra, en un sector caracterizado por una alta tasa de renovación. "El pobre desempeño en materia de competitividad de estos sectores implica la necesidad de contar con la protección de la política comercial para su supervivencia. Como la administración actual apunta a integrar la economía a los mercados internacionales y las cadenas globales de valor, estas ramas se enfrentan al desafío de ganar mayor competitividad o reconvertirse", planteó Abeceb.

La industria autopartista figura dentro de los cinco sectores menos competitivos del ranking. Altos costos laborales y logísticos, una escala ineficiente que incrementa los costos fijos y precios de los insumos por encima de los internacionales afectan a la industria. También la falta de acceso al crédito y una estructura impositiva que aplica impuestos en cascada. A su vez, la producción de autos se ubica en una posición intermedia, ya que la experiencia productiva, especialmente en los segmentos de pickups donde la Argentina es un jugador global importante, hace contrapeso al resto de los problemas.