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La estrategia de Echegaray en la causa en la que fue procesado por violar el secreto fiscal

El extitular de la AFIP -hoy a cargo de la AGN- también fue procesado como “instigador” de falso testimonio contra Prat-Gay. Su defensa argumenta que, si la causa sigue el curso actual, peligran hasta el blanqueo y la seguridad jurídica. Más información: El Gobierno quiere echarlo por decreto de la Auditoría General

La estrategia de Echegaray en la causa en la que fue procesado por violar el secreto fiscal

El extitular de la AFIP y hoy auditor General de la Nación, Ricardo Echegaray, fue procesado por el juez federal Claudio Bonadio como “instigador” de falso testimonio en una causa contra el actual ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, en delito concurrente con la violación del secreto fiscal.

La causa es una derivación de las denuncias que hizo en 2014 la AFIP tras la megafiltración de datos sobre supuestas cuentas secretas en el HSBC de Suiza, de la que el fisco francés compartió, con ciertas condiciones, información con la AFIP.

En esa causa primigenia, la entidad tributaria, entonces a cargo de Echegaray, acusaba a economistas y empresarios, entre otros, de conformar una asociación ilícita para la evasión junto a la filial argentina del HSBC Argentina. Prat-Gay era mencionado como un caso saliente por haber tenido poder para administrar cuentas de la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat.

El hoy ministro, mencionado también por Echegaray en una conferencia de prensa, inició una demanda a su vez por los delitos de “falso testimonio”. Lo que argumenta Prat-Gay es que Echegaray y los funcionarios que le respondían sabían que no existía la asociación ilícita que denunciaron a la Justicia. Avanzada la investigación, el fiscal del caso, Carlos Stornelli, sumó la acusación de "violación de secreto" porque los acusados difundieron –ante los jueces pero también públicamente- información que confidencial.

“La Administración Tributaria francesa entregó a Echegaray la información bajo la expresa indicación de que su contenido resultaba secreto, y que solo podía ser usado con fines fiscales (...). No penales (…) La interpretación es bien simple. Los datos, de acuerdo al Convenio, eran secretos para todo otro objetivo que no fuese la percepción de impuestos, y eso por eso que la conducta de quienes los emplearon con otros fines encuadra en la figura penal de violación de secretos. Ya sea que se hubiesen usado para la denuncia penal, o como lo hizo Echegaray, para exponerlos en una conferencia de prensa o en un reportaje al diario Página/12”, sostiene el fallo de Bonadio en su parte argumental.

La estrategia de Echegaray

En ese cuestionamiento a que los datos fiscales se usaran para una denuncia penal está el corazón de la estrategia de defensa de Echegaray, según pudo saber El Cronista de fuentes cercanas al ex jefe de la AFIP.

El argumento empieza por sostener que el intercambio de información en virtud del convenio para evitar la doble imposición con Francia y el de asistencia mutua en materia fiscal de la OCDE permiten la entrega de información a la Justicia no sólo en causas para el cobro de impuestos sino también en denuncias penales tributarias.

Y sigue planteando la siguiente lógica:

Si prospera la línea propuesta por el fiscal, Francia suspendería la ayuda hasta el momento en que se garantice el correcto tratamiento de la información y se caería toda la causa iniciada por las filtraciones del HSBC de Suiza.

Además, siempre según esa línea argumental, la AFIP ya no podría usar más información del exterior para formular denuncias penales y perseguir el fraude fiscal y ni usar los datos que se consigan vía acuerdos para investigaciones como las derivadas de los PanamaPapers.

En paralelo, sostiene el planteo, la AFIP podría perder el año que viene la posibilidad de intercambiar información de cuentas bancarias en el mundo, eso por la supuesta pérdida de la más alta calificación en materia de confidencialidad.

Y, así, se sigue, perdería incentivo el blanqueo y se afectarían el flujo de inversiones y la seguridad jurídica.

Todo eso pasará, augura la estrategia de defensa de Echegaray, si el ex jefe de la AFIP y sus colaboradores terminan siendo condenados por “violación del secreto” fiscal.