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La corrupción atada a la política y la chance de crear un nuevo paradigma

Imagen de HERNÁN DE GOÑI

por  HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico

 

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El enigmático José López, el hombre que administró toda la obra pública durante la gestión del kirchnerismo, empezó a desenrollar parte de la trama de corrupción que quedó al descubierto el día que fue sorprendido en un monasterio con u$s 9 millones cargados en bolsos. En su declaración ante el juez Daniel Rafecas, el ex secretario de Obras Públicas confesó que los fondos que guardaba secretamente en su casa no eran suyos, sino que "provenían de la política".

Con esa frase, el ex funcionario trató de justificar que el dinero no le pertenecía, sino que era fruto de maniobras que excedían su nivel de decisión. El contenido de sus dichos lo hace aparecer casi como un intermediador que buscó trasladar la responsabilidad a otros, dirigiendo la mirada judicial hacia su jefe directo, el arquitecto Julio De Vido, o incluso en otros miembros del Poder Ejecutivo.

La corrupción que examinan los jueces en la Argentina tal vez no tenga la misma escala que en Brasil (solo la investigación judicial puede arrojar luz sobre este punto) pero sin duda se asemeja a la del país vecino por su carácter estructural. Un contratista del Estado puede tentar al que decide una licitación, pero el funcionario tiene el deber de rechazarla e incluso denunciarla.

Pero si desde el sector empresario se admite en voz baja que la única forma de participar en las obras era garantizar un sobreprecio mínimo de 15%, lo que queda a la vista es que se trata de un sistema que permite financiar a la política y hacer prósperos a quienes lo administran.

Cuando el que está en el poder apela al uso de fondos ilegales para hacer campaña y sostener a los aparatos militantes, se escuda en un argumento cínico: asegura que para consagrar un proyecto político mayor, cualquier medio es válido. Inclusive robar al Estado, acción que transforma a los ciudadanos en víctimas de aquellos que dicen defenderlos.

Si la Justicia hace bien su tarea, la sociedad tendrá la oportunidad de elegir un nuevo paradigma.