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La OCDE pronosticó que la Argentina crecerá alrededor de 6% en los próximos dos años

En su informe semestral, la OCDE incluyó por primera vez a la Argentina y fue muy optimista para el año próximo y 2018, con crecimientos de 2,9% y 3,4% respectivamente

El ministro Alfonso Prat-Gay, aliviado con los pronósticos de la OCDE

El ministro Alfonso Prat-Gay, aliviado con los pronósticos de la OCDE

La economía argentina experimentará un gran repunte en los próximos años, de acuerdo con los pronósticos difundidos ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que prevén un crecimiento de 2,9% en 2017 y 3,4% en 2018.

Por el contrario, cerrará 2016 en negativo (-1,7 %), una caída que las medidas puestas en marcha por el Gobierno de Mauricio Macri no logrará evitar, según el informe semestral de Perspectivas publicado ayer por la OCDE, que incluye por primera vez comentarios sobre Argentina.

En 2016 la actividad sigue en contracción, afectada por la ralentización del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, aunque se han registrado "mejoras significativas" en la confianza empresarial, indica el trabajo.

Esta reconstrucción de la confianza obedece, a su juicio, a la reforma del Indec, lo que ha reforzado su credibilidad y permitido al Banco Central fijar objetivos de inflación.

La actual contracción económica que sufre Argentina responde, asimismo, a la debilitada demanda externa y a los bajos precios globales de los productos básicos agrícolas y, en especial, a la profunda recesión que sufre Brasil, que ha repercutido en las exportaciones, sobre todo del sector automovilístico.

El organismo, con sede en París, considera que el impacto de las reformas y los cambios en política económica comenzará a notarse, de manera ostensible, en 2017, lo que permitirá bajar la tasa de desempleo de su actual nivel por encima de 9%.

También prevé que la inflación descienda de manera gradual, ayudada por tasas de interés más altos que se irán suavizando progresivamente.

Pese a todo, la OCDE recuerda que las autoridades disponen de poco margen fiscal para promover el crecimiento, debido al gran déficit presupuestario, por lo que llama a que la anunciada consolidación fiscal sea "gradual" para evitar que tenga repercusiones sociales.

Los autores del informe creen que existe margen para reducir la presión fiscal sobre las empresas, a través de un sistema recaudatorio más eficiente.

Además, instan al Gobierno argentino a reducir los aranceles al comercio así como a redirigir sus prioridades de gasto a la inversión pública.

Entre las reformas que el informe destaca están la unificación del tipo de cambio, la normalización de relaciones con los acreedores extranjeros, o la mejora de la transparencia, entre otras.

Los riesgos que acechan al país podrían venir, según la OCDE, derivados de un entorno externo desfavorable y de los "desafíos domésticos", ya que las presiones inflacionarias podrían necesitar de una política monetaria más restrictiva, lo que retrasaría la recuperación.

En términos generales, la OCDE revisó ligeramente al alza las perspectivas económicas de buena parte de sus países miembros y de las grandes economías emergentes en 2017, aunque insistió en la necesidad de un estímulo fiscal, especialmente en la Eurozona.

En su informe, se alineó con los mercados financieros en la recepción favorable de Donald Trump y estimó que sus planes de una acción masiva de inversión en infraestructuras unida a una rebaja fiscal favorecerán la actividad.

Un impulso que la OCDE quiere que no se limite a Estados Unidos y se haga de forma coordinada en China y en los países europeos "con margen", como Alemania.

Eso es lo que debe contribuir a que la progresión de la economía mundial pase del 2,9% este ejercicio a 3,3% en 2017 (una décima más de lo anticipado hace dos meses) y a 3,6% en 2018.

En ausencia de esas políticas fiscales de los tres grandes bloques económicos, el ascenso del PBI sería cuatro décimas inferior en 2017 y seis décimas en 2018.

El informe intenta convencer de que la ralentización del comercio mundial, en parte por las barreras, es uno de los principales motivos de la llamada "trampa de bajo crecimiento".