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La Iglesia pidió por "los más pobres" y Macri recordó que recibió "una bomba"

En Gobierno aceptaron el pedido de Poli. Hubo gestos en el Tedeum: el Presidente caminó con Lorenzetti y leyó la oración de la paz con el arzobispo. Después saludó en las vallas

Macri caminó con su gabinete y los titulares de Diputados y el Senado, además de Lorenzetti por la Corte

Macri caminó con su gabinete y los titulares de Diputados y el Senado, además de Lorenzetti por la Corte

Ante una Plaza de Mayo totalmente vallada para evitar las protestas, el presidente Mauricio Macri participó del Tedeum que brindó el arzobispo porteño, Mario Poli, quien reclamó a las autoridades que no pierdan "la sensibilidad" ante "el dolor de los más pobres". La homilía reforzó los llamados que hizo la Iglesia en la última semana, mientras que desde el Gobierno, para evitar chispazos, salieron a decir que están "totalmente de acuerdo" con el mensaje.

El primer Tedeum de la gestión Macri marcó un fuerte contraste con el kirchnerismo. Ayer la Plaza de Mayo amaneció vallada a lo largo de todo su perímetro y un operativo de Gendarmería restringía el acceso. Las vallas incluso sirvieron de muro de contención a una protesta de cooperativistas y partidos de izquierda sobre avenida Diagonal Norte, que reclamaron puestos de trabajo al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. De hecho, el Gobierno montó un escenario en San Martín y Rivadavia que dio la espalda a la manifestación y durante toda la previa un parlante tapó la protesta con canciones de folklore.

Por el conflicto, que obligó al Gobierno a mudar el almuerzo a Olivos, Macri salió a primera hora de la mañana a justificar las medidas que tomó en estos meses, como los aumentos de tarifas. "Nos dejaron una bomba a punto de estallar y la tenemos que desarmar con mucho cuidado", dijo a Radio Nacional.

Mientras tanto, en la Plaza alrededor de 200 personas se acercaron a ver el Tedeum. El gabinete porteño fue el primero en llegar, con Larreta a la cabeza. Minutos antes de las 11, Macri salió de Casa Rosada y caminó por avenida Rivadavia con su gabinete, hasta la Catedral. El oficialismo respetó el protocolo incluso en la vestimenta: todos lucieron traje y corbata.
En un gesto más que simbólico, el Presidente encabezó la comitiva junto con el titular de la Corte Suprema, Ricardo

Lorenzetti, quien fue el blanco de las críticas de Elisa Carrió, de Cambiemos. "Caminó al lado de Lorenzetti, Emilio Monzó (presidente de Diputados) y Federico Pinedo (presidente de Senadores): los tres poderes juntos", resaltaron en Gobierno.
Una vez dentro, la primera dama Juliana Awada acompañó al Presidente al frente del altar. Desde allí escucharon la homilía de Poli quien hizo alusión a las cifras de distintos informes sobre la situación social. El cardenal pidió que las estadísticas "no paralicen", sino que sirvan para redoblar los esfuerzos para "aliviar el dolor de los más pobres". Este mensaje llegó luego de que Peña, discutiera la última semana con el rector de la UCA, Víctor Fernández, el informe de esa universidad que sostiene que aumentó la pobreza.

En su homilía, el cardenal Poli también reclamó "coraje para crear espacios y mesas" de diálogo y "acuerdos razonables". En off, desde Nación no recogen el guante a este reclamo que también vienen realizando distintos gremios. "Este es el Gobierno que más dialoga", sostuvieron.

En el cierre, Poli bajó más el tono y, a pedido suyo, leyó a dúo con Macri la oración por la paz de San Francisco de Asís. Al despedirse, el mismo cardenal le preguntó al Presidente por su hija Antonia y le mandó saludos. Por su parte, Macri salió de la Catedral de la mano con Awada y antes de subir al auto presidencial se acercó a las vallas a saludar gente.
Ni bien terminó el evento, el Gobierno buscó bajar la fricción con la Iglesia.

El jefe de Gabinete, junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dijeron ante la prensa que están "de acuerdo" con el mensaje de Poli. Así buscaron cerrar la serie de desencuentros que tuvo con la Iglesia, como las críticas de Carrió contra el Papa. Macri quiere mejorar la relación con Francisco de cara a un encuentro en octubre, tras la rigidez que mostró Bergoglio durante el primer encuentro.