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La Iglesia multiplica señales de rechazo a los cambios laborales

Esta semana, el titular del Episcopado pidió respetar los derechos laborales y las fuentes de trabajo. El Vaticano convocó a un encuentro del que participarán sindicalistas locales

Dos gestos sucedidos casi en simultáneo alejan al Gobierno de la hipótesis de hallar en la Iglesia un aliado o un jugador neutro de cara a las reformas de corte laboral y previsional.

Todavía en etapa de transición, la jerarquía eclesiástica argentina, representada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Oscar Ojea, marcó el lunes una posición preliminar y no concluyente sobre un tema que genera efervescencia en vastos sectores.

El obispo de San Isidro recordó que, para la Iglesia, "el trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona", y estimó que "toda la sociedad es un poco responsable de que los hermanos puedan conservar las fuentes de trabajo" y "no se vulneren los derechos de los trabajadores". Y remató: "Somos muy sensibles a esto. Vamos a estar al lado de estas situaciones".

Conocido por su perfil apacible y conciliador, Ojea también reconoció que los obispos y sacerdotes están "muy preocupados" por "el avance de la tecnología, que también genera la pérdida de trabajo".

Aunque los dichos son unívocos, la cúpula eclesial insiste en que "no hay una posición tomada". El estudio a fondo corresponderá a la estratégica comisión episcopal de Pastoral Social, el órgano que articula el vínculo con el mundo gremial y empresarial. Allí el Gobierno se halla con pocas chances de encontrar a un aliado en el jesuita Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora, cercano a los movimientos sociales y a sindicatos.

Con todo, la postura de la Iglesia no es de condena, sino de advertencia sobre aspectos considerados innegociables. La lectura oficial de cara a las reformas comenzará a consolidarse el 12 y 13 de diciembre, cuando la Comisión Permanente del episcopado sesione en su sede de Retiro para poner en marcha sus estructuras ejecutivas. En esos días también está prevista una audiencia con el presidente Macri para presentar el habitual saludo navideño, y no se descarta que se le acerque un mensaje sobre los temas en agenda.

Casi en simultáneo, y haciendo gala de la diplomacia de los gestos que lo caracteriza, ayer se supo que el Vaticano, cuyo jefe no es otro que el Papa Francisco, convocó a varios sindicalistas argentinos para reflexionar sobre "el mundo del trabajo como clave del desarrollo".

Tal como anticipó el portal Vatican Insider, el 23 y 24 de noviembre más de 200 sindicalistas de 40 países se hallarán sobre la colina vaticana para debatir "cómo construir una sociedad basada en la dignidad de las personas y de los pueblos", y en respuesta a los intentos que se dan en varios países por modificar la normativa laboral.

A Roma fueron convidados el triunviro Héctor Daer (CGT), Pablo Micheli (CTAA), Norberto Di Próspero (APL), Omar Viviani (Taxis), Roberto Baradel (Suteba) y Pablo Moyano, líder de Camioneros y secretario gremial de la CGT, quien goza, a través del legislador porteño Gustavo Vera, de una cercanía especial con Francisco. Los tres se vieron la semana pasada, y Moyano le aseguró al romano pontífice que el mundo sindical está "luchando contra la reforma laboral que se viene".

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