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La CGT amenaza con llamar a un paro el 23 de septiembre si no recibe respuestas

Espera que antes de esa fecha, cuando reunirá al confederal cegetista, el Gobierno anuncie medidas para sectores vulnerables, cambios en Ganancias y ajuste moderado de tarifas

La CGT amenaza con llamar a un paro el 23 de septiembre si no recibe respuestas

El viernes 23 de septiembre figura remarcado en el calendario de la conducción de la CGT. Si hasta las deliberaciones del confederal cegetista, convocado para ese día, el Gobierno no da señales concretas destinadas a contener las principales demandas sociales, la central obrera avanzará con el llamado al primer paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri. Los gestos que esperan que el Ejecutivo concrete contemplan el anuncio del pago de un suplemento para jubilados y beneficiarios de planes sociales, la excepción del medio aguinaldo de Ganancias y el envío del proyecto de reforma del impuesto al Congreso, la aplicación de medidas para contener la suba de precios de los productos de la canasta familiar y la implementación de un esquema moderado de ajuste en las tarifas de los servicios públicos. "Nuestro fin no es hacerle un paro a Macri, pero el tiempo se agota y si no hay respuestas no habrá otra salida", advirtió a este diario un importante referente de la cúpula de la entidad. Otro dirigente de la conducción coincidió en el pronóstico: "La gente está cada vez peor, la situación está mucho más difícil y seguramente en el confederal se va a definir una medida concreta, porque no se puede esperar más".
La multitudinaria Marcha Federal del viernes convocada por las dos CTA y apoyada por organizaciones sociales y algunos gremios cegetistas sumado a la falta de resultados del encuentro que ese mismo día mantuvo una delegación de la entidad con los ministros Jorge Triaca (Trabajo), Francisco Cabrera (Producción), Jorge Lemus (Salud) y el coordinador de la Jefatura de Gabinete, Mario Quintana, incentivaron el malestar creciente puertas adentro de la central. Encima las declaraciones posteriores de algunos funcionarios no hicieron más que reavivar el fuego. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su consideración acerca de que el Gobierno no se observa "un problema social" y que "la gente que va a las marchas no está en una situación difícil", se convirtió casi en un trending topic de la bronca sindical.
Previo a cualquier decisión de acelerar los tiempos de una protesta nacional, desde esta semana la conducción cegetista buscará profundizar su estrategia de convertirse en el espacio aglutinador de todos los sectores sociales y gremiales golpeados por la crítica situación económica y algunas medidas del Gobierno. "La marcha nos levantó el precio, nos dio mayor presión para lograr algo", apuntaron desde la entidad.En ese marco, el triunvirato cegetista que integran Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña recibirá el miércoles a un conjunto de organizaciones sociales encabezadas por el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pié, entre otros. La agenda continuará el próximo lunes con los intendentes del PJ enrolados en el denominado Grupo Esmeralda y se ampliará luego a una cumbre con los gobernadores peronistas que impulsan la renovación del partido. El plan excluye expresamente a las agrupaciones políticas y legisladores K. "No vamos a hacerle el juego al kirchnerismo", advierten dentro de la central.
Según argumentan los gremialistas, el objetivo de esos encuentros apunta a "generar volumen político de la CGT" y a la par que la central se convierta en una especie de paraguas para contener el creciente descontento social con la administración macrista. "La intención es que la CGT sea el interlocutor social frente al Gobierno para hacerle entender que debe tranquilizar los ambientes laborales con alguna ayuda y atender la emergencia porque los ánimos están alterados", resumió uno de los dirigentes que asistió a la reunión del viernes con los ministros.