Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Justicia 2030: los desafíos de una Corte renovada

Justicia 2030: los desafíos de una Corte renovada

Al confirmar a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti como nuevos ministros de la Corte Suprema de Justicia, el Senado inauguró una nueva era en el máximo tribunal. Tras un año y medio sin el número de integrantes que establece la Constitución, la Corte tendrá a partir de los próximos días cinco jueces trabajando a la par frente a una agenda que anticipa discusiones espinosas como la que se retomará la semana que viene para que empleados judiciales paguen el impuesto a las Ganancias como el resto de los ciudadanos. Pero ese será el desafío externo de la nueva Corte, que puertas adentro, tras la transición, deberá resolver una nueva identidad, proceso que supone un debate mucho más amplio y complejo.


La salida de Carlos Fayt –97 años y 32 como ministro– y de Eugenio Zaffaroni –75 y 11– en el inicio y final de 2015 obligó a un recambio generacional que se formalizará tras la feria invernal. A Rosenkrantz, de 57 años, y Rosatti, de 59, siguiendo la letra constitucional los espera casi dos décadas en la Corte de no mediar imprevistos, tiempo que compartirán con Ricardo Lorenzetti, el presidente del cuerpo, que cumple 61 en septiembre. Serán parte de la Corte que llegará a 2030, que atravesará a los cuatro próximos gobiernos y que, como la que se gestó en los albores del kirchnerismo, deberá tomar decisiones trascendentes. De ese tribunal a largo plazo no formará parte Elena Highton de Nolasco, que llegará al tope de 75 años en diciembre de 2017 y, sólo en parte, Juan Carlos Maqueda, que tiene 66 y alcanzaría esa edad límite en 2024, también en diciembre.


Existe consenso político en un punto respecto a la vacante que dejará Highton: la reemplazará una mujer, para asegurar la continuidad del cupo femenino. Sobre lo que todavía no hay certezas es en la cantidad de miembros que tendrá el máximo tribunal en el mediano plazo. El kirchnerismo elevó tres iniciativas diferentes: una Corte con 24 miembros, otra con 13 y otra con 7. La última es la que más convence al oficialismo y, por ende, la que mayores chances tiene de ser aceptada a través de la vía legislativa. El ministro de Justicia, Germán Garavano, cree que hasta 2014, antes de que fallecieran los ex ministros Carmen Argibay y Enrique Petracchi, la Corte de siete jueces daba mejores garantías que la de cinco que se aprobó a fines de 2006, a raíz de un proyecto presentado por la entonces senadora Cristina Fernández y que todavía rige. Fuentes ejecutivas aseguran que la intención es volver a ése número, aunque no establecen tiempos.


Ese escenario generaría dos vacantes más, que podrían ser definidas durante la actual gestión de Mauricio Macri. La Corte que promovió en su presidencia Néstor Kirchner fue de las decisiones que más se valoraron de su Gobierno. Si Macri lograse un consenso en ese sentido, tendrá un plus que en tres años puede traducirse en votos en caso de aspirar a ser reelecto. Para ello, deberá impulsar una Corte plural, alejada de toda vinculación y especulación política con su espacio. Las designaciones de Rosenkrantz y Rosatti, aun con críticas puntuales, no fueron discutidas.


Lorenzetti, titular de la Corte desde 2007 y al menos hasta 2019, les abrió las puertas a sus colegas el último martes. "Los esperamos ansiosos", admitió el santafesino, figura omnipresente en la Corte transitiva, debilitado en los últimos meses por las múltiples acusaciones de la diputada Elisa Carrió pero, a la vez, respaldado por Macri, que lo sentó cerca suyo en varias ocasiones. A Rosatti lo conoce de toda la vida, por ser coterráneo y porque el nuevo juez fue quien, en 2004, cuando era ministro de Justicia, avaló su postulación para la Corte. A Rosenkrantz también lo considera un especialista probo y resalta su experiencia en el sector privado. "Hay equipo", suspiró alguien ayer, tras los avales a los candidatos. Ahora habrá que verlo en la cancha.