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Inversiones versus ardor social: la batalla por el estado de ánimo de la Argentina

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

por  FERNANDO GONZALEZ

Director Periodístico

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Si el despegue de la Argentina dependiera de los anuncios oficiales y los planes de inversión el país estaría a salvo sólo con lo sucedido en las últimas 48 horas. La lista es impactante. El embajador de EE.UU., Noah Mamet, declaró el lunes a El Cronista que su país y el resto del planeta planean un tsunami inversor que ayude a generar más empleo. Ayer, el embajador de China, Yang Wanming, presidió un seminario de empresarios en el que predijo un crecimiento fuerte del intercambio bilateral entre los dos países. Un rato más tarde, el ministro Alfonso Prat Gay compartió un almuerzo con un centenar de hombres de negocios convocados por la Cámara Española de Comercio. El presidente Mauricio Macri lanzó un plan de turismo para emplear a 300 mil personas y hoy protagonizará otro anuncio inversor por 1.200 millones de dólares junto a Globant, una vedette criolla de las compañías tecnológicas.

Está claro que el Gobierno intenta contrarrestar la agenda agobiante de estos primeros meses que fueron pergeñando la inflación, el tarifazo de los servicios públicos y la prolongación de un período recesivo con baja actividad y sin generación de empleo. Sobre ese escenario de ardor social se montan un sector de la oposición, que empuja una ley de doble indemnización en el Congreso, y los gordos de la CGT, que buscarán golpear políticamente a Macri el viernes con un clásico sindical: marcha y acto para paralizar la ciudad a las puertas del fin de semana.

La batalla está planteada. Para sostener el estado de ánimo de quienes lo hicieron presidente, Macri debe lograr resultados concretos que conviertan en realidad la letra fácil de los anuncios optimistas.