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Inversión y exportaciones pueden tener más peso que el consumo en el crecimiento de la economía

Las proyecciones sobre el crecimiento que logrará la economía este año difieren según el énfasis que cada analista le adjudica a la recuperación del consumo.

Las chances de una inflación que se ubique por encima de la meta del Banco Central, y paritarias que no permitan una mejora efectiva del salario real, hoy actúan como un lastre que impide estimar un rebote de la economía que supere el 2%.

Es cierto que el consumo privado actuó como uno de los escasos motores de la actividad durante los años del kirchnerismo. Y que el funcionamiento de ese modelo todavía está muy asentado a la hora de formar expectativas de lo que viene. Pero también es cierto que el Gobierno puede tener de su lado, en 2017, un rebote de otros dos factores que hasta ahora operaron con una menor intensidad que la deseada: la inversión y las exportaciones.

En la Casa Rosada, los funcionarios transmiten a los empresarios un mensaje claro: no vamos a inflar artificialmente el consumo interno. Habrá medidas que lo favorezcan, como la reforma del Impuesto a las Ganancias o el pago de los juicios a los jubilados. Pero para alcanzar la meta fiscal fijada para 2017, que es de 4,2% del Producto Bruto Interno, los recursos del Estado tendrán que usarse con moderación. Esto implica que los incentivos tendrán que provenir de una baja de la inflación y del aumento del crédito privado.

El acuerdo con el sector petrolero para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta y la posibilidad de replicarlo en otros sectores favorecerá un mayor flujo de fondos. También será mucho más notorio el impacto de la inversión pública, que según la Fundación Mediterránea, en el primer semestre del año triplicará lo desembolsado en 2016. El blanqueo hará su aporte, en tanto, si logra dinamizar la construcción.

El otro frente que mostró mejoras el año pasado es el sector externo. Si bien la presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos y el Brexit van a sostener un manto de incertidumbre, la Argentina recuperó el superávit comercial y la perspectiva es que con el repunte de Brasil y una demanda de commodities que sigue firme, las exportaciones volverán a traccionar. No es poco para un año electoral.