Ingresó al Senado el pliego de Rafecas como procurador general

El presidente Alberto Fernández lo impulsa para que quede como jefe de los fiscales. Para su aprobación, el oficialismo necesitará de los votos de Juntos por el Cambio.

Finalmente, hoy el presidente Alberto Fernández envió el pliego de Daniel Rafecas como procurador general de la Nación. Durante la sesión del jueves, en la que el Senado debatirá la ley que modifica las jubilaciones de privilegio de magistrados y diplomáticos, el pliego cobraría estado parlamentario.

Luego de que el pliego cobre estado parlamentario, se abre el periodo de impugnaciones en la Cámara Alta. El siguiente paso es su tratamiento en la Comisión de Acuerdos, que lidera la camporista Anabel Fernández Sagasti. Si el oficialismo se hace del dictamen, la comisión deberá convocar a una audiencia, donde el candidato deberá exponer.

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El último paso para que Rafecas considga el visto bueno es que el pliego sea votado en el recinto. Allí, el oficialismo tendrá que acordar con la oposición. Es que, para aprobar el pliego, se requiere de una mayoría especial. Esto es del acompañamiento de las dos terceras partes de la Cámara alta.  Vale recordar que Cambiemos definió votar unánimemente la designación del procurador general propuesto por el Gobierno, Daniel Rafecas.

En el ámbito del Poder Ejecutivo, la postulación de Rafecas recibió alrededor de 700 apoyos y tres impugnaciones para cubrir el cargo que permanece vacante desde la renuncia de Alejandra Gils Carbo y que ocupa interinamente Eduardo Casal.

Fernández anunció que iba a enviar la postulación de Rafecas apenas asumió y, una semana después, recibió al juez federal en su despacho en Casa Rosada. El Presidente valora la trayectoria del magistrado, de muy buena reputación a partir de fallos relevantes por lesa humanidad, además de la imagen positiva que su figura tiene en diferentes sectores de la justicia.

Los principales resquemores hacia Rafecas surgen, sobre todo, del radicalismo más tradicional, que lo cuestiona por haber sido, por ejemplo, el juez que envió a juicio oral y público a Fernando de la Rúa en la causa que investigaba las presuntas coimas en el Senado de 2000. Sin embargo, un tribunal oral federal consideró que De la Rúa era inocente, años después, por lo que se dictó su sobreseimiento.

La expectativa es que el pliego de Rafecas avance y que sea nombrado como nuevo jefe de fiscales, sector desde el que Gobierno promueve también cambios con la reforma de la justicia que apuntala Alberto Fernández. En la oposición, más allá de esa postura radical, se espera que haya consenso para que se apruebe su candidatura. El temor, internamente, es que si no es Rafecas, el ala más dura del kirchnerismo pueda proponer un nombre propio.

El juez, de 51 años, fue designado en su cargo en Comodoro Py en 2004, por decisisón del Ejecutivo que conducía entonces Néstor Kirchner y del que Alberto Fernández era jefe de Gabinete. Apadrinado por el entonces procurador general Esteban Righi, a partir de allí, desempeñó su carrera en la Justicia hasta la actualidad. Ese vínculo con el histórico dirigente peronista fue uno de los que resaltó Alberto Fernández de Rafecas.

En 2012, tras la renuncia de Righi en medio de acusaciones nunca probadas de Amado Boudou por presunto lobby, Rafecas se hizo cargo del expediente Ciccone, en el que se investigaba al ex vicepresidente. A partir de un intercambio de Whatsapp denunciado por la defensa de Boudou, fue desplazado de esa causa. Casi una década después, su nombre es el principal para ocupar la silla que en ese entonces Righi le dejó a la controvertida Alejandra Gils Carbó. Además, Rafecas ha sido quien procesó al ex secretario de obras públicas José López y, también, quien consideró que la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Kirchner por encubrimiento en la firma del memorándum por AMIA no era admisible.

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