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Inflación de costos evita que la baja de consumo fuerce una caída de los precios

Las menores ventas no frena aceleración de la inflación porque los comercios trasladan las subas de tarifas, la inflación inercial y los costos fijos para no cerrar

Inflación de costos evita que la baja de consumo fuerce una caída de los precios

Hay una especie de divorcio entre el nivel de consumo y la inflación. Según explicaron los economistas consultados, pese a la persistente caída en las ventas, los comerciantes deben seguir remarcando precios debido a la inflación inercial, la segunda vuelta de la suba de tarifas y el traslado de la suba de costos para no cerrar los comercios.

Con todo, la inflación en los rubros de indumentaria y esparcimiento acusa levemente la caída del consumo. A su vez, éste aumenta en aquellos productos que están baratos gracias al tipo de cambio atrasado.

"Los precios no crecen por la demanda, sino por el traslado de costos. La suba de tarifas impacta en los costos, eso se traslada al precio final, más allá de que no haya una demanda pujante. Los empresarios y comerciantes saben que no están vendiendo consumo masivo, pero tienen que trasladar el costo a los precios finales para defender la rentabilidad. Están en la etapa de trasladar el costo más que poner un precio competitivo. Por eso la poca demanda no garantiza que baje la inflación o crezcan a un ritmo menor", dijo Lorenzo Sigaut Graviña, economista Jefe de Ecolatina.

"Es uno de los factores a contramano de la tesis de subir la tasa de interés para contener la demanda, porque hoy no vemos demanda pujante y es lógico que no tenga demasiado sentido a la hora de contener los precios", explicó Sigaut Graviña, respecto de la política monetaria dura que aplica el BCRA.

En el primer cuatrimestre el consumo masivo cayó 2,5% interanual, según datos de la consultora Abeceb. Y según el Indec, la inflación en abril alcanzó 27,5% anual.

Según explicó Gonzalo De León, economista Jefe de la Cámara Argentina de Comercio, "cuando tenés una situación de demanda débil, tratás de contener los precios para que no caigan tus ventas, pero tenés que trasladar a precios los aumentos de los proveedores".

"Hay una inflación inercial, muchos precios aumentan porque aumentaron en el pasado. Después de haber pasado diez años con tasas de inflación de dos dígitos, cuesta que baje, incluso en un contexto de consumo débil", explicó De León. Y agregó el efecto de las tarifas.

Todavía un aumento del tipo de cambio y lo que resta del ajuste tarifario podría darse después de las elecciones.

"Consideramos que la tasa interanual del aumento de precios va a caer más en los próximos meses, lo que combinado con las paritarias tendría que generar una recomposición del poder de compra del salario. Y repuntar el consumo", dijo De León, también gracias al alza del 12,8% mensual de la confianza del consumidor en abril.

Hoy las empresas necesitan compensar la caída de la demanda con la suba de precios, para cubrir los costos fijos, sostener el negocio y no despedir personal.

"El comercio vivió un 2016 que no fue fácil, con la caída de las ventas y la merma de la rentabilidad. Pero a pesar de eso, es un sector que, a diferencia de otros, hizo el esfuerzo y no destruyó el empleo. En la medida que este año se recuperen las ventas, se espera que se cree empleo", explicó De León.

A diferencia del año pasado, hoy no hay un traslado a precios de una devaluación porque el tipo de cambio está estable. Así se ve que los consumos de los bienes atados al dólar, los que están baratos, son los que más crecen: patentamiento de autos (+32,4% en el cuatrimestre), motos (+49,2%), escrituras de inmuebles (+57,4% en el trimestre) y turismo en el exterior.

Con todo, la caída en las ventas pudo haber impactado en los precios de los bienes cuyos consumos son los primeros que pueden ajustarse: indumentaria y esparcimiento, que mostraron una inflación del 20,8% anual en abril, por debajo del nivel general del 27,5%, y equipamiento para el hogar, 21,3%.

"La inflación no se desacelera, con el 2,6% en abril; y la núcleo sorprendió con el 2,3%. Pero en la comparación interanual se ven heterogeneidades que vienen de la lógica de una economía que no repunta y un consumo debilitado. ¿Dónde? En aquellos bienes que son menos inelásticos, como indumentaria, atención médica, esparcimiento y equipamiento para el hogar", dijo Soledad Pérez Duhalde, economista de Abeceb. "En alimentos y bebidas, hay disparidades internamente: el consumo en supermercados cayó 8% en el cuatrimestre, pero no sucedió lo mismo en los mayoristas y canales tradicionales". Con todo, los precios de los alimentos y bebidas no dan tregua: subieron 29,1%.