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Inédita unidad sindical lanza hoy profundo desafío al Gobierno por despidos e inflación

La marcha fue convocada por las tres CGT y las dos CTA en medio de la polémica con la administración Macri por el proyecto de ley antidespidos. Críticas de Moyano

El escenario del acto, en la esquina de Independencia y Paseo Colón; el tránsito quedó interrumpido desde ayer

El escenario del acto, en la esquina de Independencia y Paseo Colón; el tránsito quedó interrumpido desde ayer

Mauricio Macri enfrentará hoy el desafío político más importante de su joven gestión presidencial. En un hecho inédito en la historia reciente, las cinco centrales sindicales confluirán en una demostración de fuerza que se anticipa masiva y contundente, montada sobre el creciente descontento social por el deterioro salarial producto de la aceleración de la inflación y la multiplicación de los despidos.

Será, en la interpretación de los sectores sindicales más moderados, un primer llamado de atención al Gobierno sobre la necesidad de responder sus demandas con medidas concretas para evitar una escalada de conflictos que hiera la paz social.

Para el gremialismo más crítico, en cambio, la manifestación de esta tarde frente al Monumento al Trabajo supone el fin de la opción por la conciliación con la administración macrista a la vez que alimenta su apuesta por un perfil sindical confrontativo en la relación con la Casa Rosada. Desde esa visión, y ante el avance legislativo del proyecto de ley antidespidos, la amenaza palpable de un veto presidencial a la iniciativa ofrece el argumento perfecto para traducir el malestar en acciones concretas. La idea de un paro de alcance nacional asoma en el horizonte.

A pesar del esfuerzo público por minimizar del reto planteado por la movilización convocada en conjunto por las tres CGT y las dos CTA, el Gobierno ya empezó a tomar nota de sus implicancias. Le inquieta que la marcha se convierta en punta de lanza para amplificar la protesta social en el corto plazo. Y le preocupan sus efectos en el terreno político después de la decisión de las flamantes autoridades del PJ, con José Luis Gioja a la cabeza, de sumarse a la manifestación, pese a los cortocircuitos que esa actitud provocó entre las corrientes gremiales organizadoras, que pretenden asignar a la demostración de fuerza una carácter netamente sindical.

Los gestos oficiales previos a la puesta en escena gremial tampoco sirvieron para distender los ánimos. Macri ahondó en la crítica contra de la iniciativa antidespidos alentada por las cinco centrales ("destruye el trabajo de los argentinos", advirtió), y envalentonó e malestar sindical. Hugo Moyano, el jefe de la CGT Azopardo y uno de los oradores de la marcha junto a Antonio Caló (CGT oficial), Pablo Micheli (CTA Autónoma) y Hugo Yasky (CTA de los Argentinos), encabezó la réplica más profunda. "El Presidente está muy firme en que no tiene que salir (la ley), y nosotros muy firmes en que hay que hacerlo. Vamos a ver la presencia de la gente mañana (por hoy) y eso va a ratificar lo que nosotros sostenemos", desafió. Y lanzó como advertencia: "Si la veta, no está a favor del hombre de trabajo".

Asegurar la masividad del acto constituye la prioridad de la dirigencia enrolada en el proceso de reunificación de la CGT, al que en el plano de la acción se sumaron las dos CTA. Los gremios se entusiasman con la posibilidad de una concentración cercana a las 80 mil personas, a la que aportarán fundamentalmente los sindicatos cegetistas y las organizaciones alineadas con Micheli y Yasky. También sumarán sus propias columnas diversas corrientes del PJ, agrupaciones kirchneristas, partidos de izquierda y organizaciones sociales enfrentadas a la gestión macrista.

La manifestación, que provocará un cese de actividades desde el mediodía y complicará el tránsito en la zona del centro porteño, confluirá a las 15 en la esquina de Independencia y Paseo Colón y culminará una hora después con los discursos de los jefes sindicales en reclamo de respuestas del Gobierno a las demandas sectoriales.