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Industriales se despegan de Méndez y los "retornos" en la era K

Los dichos del dirigente plástico sobre la posible corrupción K hicieron que varios dirigentes salieron a despegarse. Otros, por lo bajo, admitieron que era algo ‘vox populi’.

Industriales se despegan de Méndez y los

Las declaraciones del ex presidente de la UIA, Héctor Méndez, sobre que era "vox pópuli" la corrupción en la obra pública generaron un fuerte ruido dentro de la central industrial y obligaron a varios de sus colegas a salir a despegarse. Otros, en tanto, admitieron que en el mundo empresario se conocía el retorno del 15% que debían dejar quienes quisieran competir en las licitaciones oficiales y que, tal como dijo el dirigente del plástico, hubo un "pacto de silencio" en el establishment.


Uno de los primeros en salir a despegarse fue el vicepresidente 1º de la institución y titular de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Daniel Funes de Rioja, quien aseguró no haber escuchado "a nadie" mencionar hechos de corrupción en el manejo de la obra pública durante el kirchnerismo.


"Ni en el comité ejecutivo de la UIA ni en las reuniones escuché hechos de corrupción. El –por Méndez– puede decir esto porque lo ha vivido, pero para denunciar hechos hay que tener pruebas porque esto afecta a toda la actividad", enfatizó el empresario.


Sobre las pruebas, el abogado laboralista insistió en que "había investigaciones abiertas desde 2006, en las que Carrió hizo denuncias y no se llegaban a evidencias. Se parte de la base de que toda la obra pública es corrupta y la verdad yo no sé si eso es así. Eso le corresponde a los jueces".


También se distanció de las declaraciones de su colega José Urtubey, vocal de la UIA. En diálogo con El Cronista, el empresario dijo que "jamás" escuchó hablar sobre el retorno del 15% en la entidad y que "no entraría en generalidades", aunque "es un punto que debería llamar a la reflexión a algunos empresarios ligados a la obra pública". Según remarcó, "más allá del shock, esta situación que se vive en la Argentina a mediano plazo va a ser buena porque se va a prestar más atención en las licitaciones". Por otra parte, agregó que el 90% de las empresas asociadas a la UIA son pymes y no tienen contrataciones con el Estado.


El grupo Techint es una de las grandes empresas socias de la central industrial y si bien su fuerte es la siderurgia, también tiene una división de construcción. Aunque el Ministerio de Planificación la ubicó número 1 en el ranking de compañías beneficiadas con la obra pública, con contratos por $ 16.420 millones, desde la empresa negaron esa información y enfatizaron que se hizo muy poco durante el kirchnerismo y que sólo hicieron obras por $ 3802 millones, cifra que la ubica en el puesto número 15 de esa lista.


Por su parte, el prosecretario 1º de la UIA, el cordobés Ercole Felippa, coincidió con los dichos de Méndez al afirmar que era sabido que la obra pública tenía un retorno de 15% y con el hecho de que el empresariado debe realizar un mea culpa por el silencio. "Coincido en que nos debemos una autocrítica. Muchas de las cosas que pasaron en la Argentina no habrían pasado con una dirigencia más comprometida. Las barbaridades a las que asistimos, lo que teníamos que tolerar en las reuniones, aprietes y amenazas, en un país serio lo mínimo que hacés es una presentación judicial", afirmó el dirigente.


A su vez, José Ignacio de Mendiguren, diputado por Sergio Massa y presidente de la Comisión de Industria, enfatizó: "La Cámara de la Construcción tiene un índice de precios por el que debería ajustarse el presupuesto de la obra pública. ¿Era tan difícil darse cuenta de que las actualizaciones multiplicaban varias veces ese índice? ¿Dónde estaban los controles?".


Otros empresarios no quisieron hablar públicamente, pero admitieron que existía en la obra pública el sistema de retorno del 15%, así como durante el menemismo se hablaba del "Diego", por el 10%. Además de admitir esta realidad, Méndez recordó que fue castigado por haber hablado. Según relató, tuvo que vender su participación en una firma constructora porque no la dejaban participar en la obra pública. "En estos años hubo un pacto de silencio respetuoso entre los empresarios porque nadie quería ser botón y meterse en el negocio del otro, ya que cada uno cuida su propio negocio", afirmó.